La siguiente mañana después del Hilomon, los noticiarios que cubrieron el evento en diferentes partes del planeta explotaban la noticia de última hora. Sin embargo, el noticiario de la capital se mantuvo extrañamente callado reportando solo lo sucedido a nivel de ceremonial. Aquellos que leían las columnas esperaban con ansia la revelación sobre la discusión que implicaba al mayor de los Clerefth junto a dos príncipes extranjeros y una princesa.
Los planes de Aixhad y Juno se vieron interrumpidos por el secretario real. En una mesa ovalada la princesa Vanessa tenía los ojos hinchados y rojos. A su lado Dan Hamilton se masajeaba la nuca con dolor, se notó su falta de sueño. Faltan dos de los cuatro implicados.
—¿Entonces? —cuestionó Aixhad con una ceja levantada. —Comiencen a explicar.
Juno a su lado masajeo los hombros de su esposo tratando de tranquilizarlo y evaporar el mal humor.
Vanessa desvió la mirada hacia dan Hamilton.
—¿Tiene algo que ver con usted, supongo? —espetó Aixhad observando a Dan Hamilton.
No había algo más exasperante para Dan que estar sobre el escudriño del ahora rey de Lexus. Clavó la mirada acusadora sobre Vanessa enojado. Todo esto era su culpa y ahora él cargaría con la pena.
Dan suspiró, no era momento para juzgar a Vanessa, la mirada llena de súplica que cargó la princesa sobre Dan hizo que el beta dejará escapar el aliento asfixiado. Aun cuando no era su intención juzgarla no podría dejar pasar su descaro irreparable. Era él la víctima aquí y aceptar ser señalado era algo a lo cual no estaba preparado. Aun sabiendo eso, tuvo en cuenta que al limpiar el nombre de Vanessa, todo el peso de la guillotina caería sobre Dan. Lo mismo aplicaba para Vanessa, si Dan decidía limpiarse las manos en este asunto, sería ella quien sería rebanada por los medios de comunicación.
El futuro rey de Tlorean entre estrellando las puertas dobles a zancadas grandes. Miró a todos los presentes antes de matar a su esposa con la mirada, lleno de odio. El esposo de la princesa Vanessa libero la presión de su mirada controlando su comportamiento. Estaba frente a los ahora reyes de Lexus, no podía solo ignorar a Aixhad el cual claramente apoyaría a su prima sin importar si es o no culpable.
—Supongo que ha venido a explicar la razón del porqué saco a mi prima sujeta del cabello. Es una ofensa solo pensar que una princesa de Lexus haya sufrido tal humillación.
—Aixhad, cariño tranquilo —Juno liberó las feromonas que ahora solo su esposo podría sentir. —Deja que sean ellos quienes expliquen.
Aixhad respiró más tranquilo esperando que alguno de los tres presentes comenzará a hablar. El grupo de periodistas no se irían sin una primicia.
—Es mi culpa —toma la palabra Dan con un suspiro lleno de fastidio —Yo… Yo.
Le costaba solo decir aquello y esperaba que alguien lo rescatase de esta tortura. La excusa que se había planeado era un dolor en el trasero para él y hubiera preferido morir empalado a siquiera sacar aquellas palabras de su boca. Volvió a mirar a su primo. Dan estaba seguro de que aquella calma fingida se esfumaría una vez que no hubiera testigos de por medio. Con más que lastima hacia Vanessa dejo su orgullo de lado y hablo lleno de un poco más que confianza:
—Mi primo malentendió la situación.
Todos en la habitación alzaron una ceja confusos, antes de que dijera aquella frase Dan Hamilton parecía estar por confesar algo que luego cambio por esas vanas palabras.
—Explícate—dijo el esposo de la princesa algo intrigado ¿Qué cosa había malentendido él, de lo que había presenciado?
Aixhad arrugó la frente ante la incertidumbre. No le agradaba para nada el esposo de su prima, lo soportaba por política y algo le decía que Vanessa no era feliz junto a él. Estaba dispuesto a romper lazos políticos si algo como lo que pasó anoche sucedía de nuevo.
Con todos los ojos sobre su cabeza Dan Hamilton agachó la mirada, no por vergüenza sino por todo lo que estaba sintiendo, que no era nada más que rabia hacia una sola persona que por cosas del destino era el único de los involucrados que no estaba presente.
“Maldito cobarde de mierda”
—No es algo fácil de admitir —alzo la mirada hacia sus verdugos.
—Simplifique entonces.
Aixhad no estaba dispuesto a dejar pasar nada de esto y cuánto más rápido resolviera esto, más tiempo tendría para regresar a la cama con su ahora pareja de por vida.
—Yo… y su hermano… —dijo Dan Hamilton con voz socarrona mirando en una sola dirección: Juno. —Estamos en una relación.
Soltó la bomba esperando que estallará y arrasará todo a su paso. Sin embargo, los diferentes pares de ojos, solo lo observaron. Vanessa lo miraba con alivio, su primo lo observaba con una ceja fruncida: no le creía nada de lo dicho. Los dos reyes de Lexus no encontraban el problema en ello.
En especial Juno. Conocía a Rayan y aunque estaba dudoso sobre Rayan y Dan Hamilton sabía que aún no llegaban al punto de amarse o tener alguna relación estrecha. Aún más, Juno estaba casi seguro que por ahora no habían cruzado la línea del odio. Entonces los ojos celestes de Juno se clavaron en la princesa Vanessa. Juno suspiró agobiado al comprender todo lo que había sucedido. A diferencia suya, Aixhad parecía lleno de incongruencia.
—La vida amorosa suya es solo suya —habló con voz severa —Ahora explique cómo es que su vida privada llegó a provocar que el príncipe aquí presente humillara a una princesa en Lexus.
Vanessa se estremeció en su lugar.
—Mi primo malentendió una conversación que la princesa Vanessa estaba teniendo con Rayan Clerefth.
Justo después de decir su alegato, Dan Hamilton se dio cuenta de que había arruinado su actuación. Ninguna pareja amorosa se llamaría por su apellido.
Aixhad notó la formalidad en la cual Dan Hamilton se dirigió a su supuesta pareja, sin embargo, como ya había recalcado: su vida privada era solo suya; y nada de lo que estipulara su cabeza tenía lugar de reclamo.
—¿Y qué fue esa conversación?
Dan Hamilton estaba por responder cuando el esposo de la princesa se interpuso.
—“Si alguien se entera de esto, estaré en problemas, ¿Te harás responsable por arruinarme?”
Las palabras recalcadas al pie y la letra hicieron que Aixhad mandara una mirada llena de prejuicio hacia su querida prima. No era de extrañar el enojo de su esposo, solo de pensar en encontrar a Juno en aquella posición le hervía la sangre y no estaba seguro de reaccionar con tranquilidad, sin embargo, de lo que si estaba seguro es que jamás le pondría un dedo encima a Juno, ni a cualquier pareja que fuese.
—No es así, lo juró —medio la princesa llena de miedo a ser señalada. —Yo solo…
Las palabras se le atoraron en la boca. No sabía que otra excusa decir. Aun cuando ya había practicado su defensa la noche anterior junto a Dan Hamilton simplemente no pudo decirlo.
—Lamento la demora—la voz de alguien interrumpió —La princesa Vanesa es inocente, solo me entrego un mensaje de Dani y lamento tanto que su alteza se vea envuelta en esta humillación.
La puerta se abrió dando paso a tres personas. El esposo de la princesa se levantó de su lugar dejando caer la silla hacia atrás con furia al ver a Rayan pasar el umbral de la puerta, más nuevamente se quedó callado al notar a las dos personas que vinieron junto a Rayan.
—¿Un mensaje? —se bufó el esposo de la princesa —Explícame Clerefth ¿A qué distancia se da un mensaje?
Rayan ignoro el sarcasmo fastidioso del príncipe de Tlorean y se dirigió hacia Juno y Aixhad. Vanesa fue abrasada por sus padres mientras explotó en llanto con todo el teatro que Dan Hamilton le pidió hacer para poder salir de esta situación.
La ex Reina buscó en el rostro de su hija si había alguna marca de abuso o algo que delatara lo mal que la paso la noche anterior.
—Explique esto, señor —hablo el ex rey tan molesto como ninguno en la habitación lo habrían escuchado antes.
La primera plana de un blog de internet tenía una foto filtrada con la primicia “Las bodas reales no siempre son un cuento de hadas” en la imagen la princesa Vanessa estaba agachada con el cabello sostenido por su esposo.
—¡Es una vergüenza para nuestro apellido!
Grito el ex rey enterrando el puño sobre la mesa que crujió ante el estallido.
—Querido —dijo la esposa del ex rey sujetando con más fuerza sobre su pecho a Vanessa. El rey rápidamente se retractó al ver a su hija llorar implacablemente.
—No, mi cielo, no lo digo por ti —el rey dijo lo último con rabia mirando hacia su yerno.
El ex rey pidió a su esposa que llevará fuera a Vanessa y Juno decidió ir junto a Vanessa. Cómo último deseo de ayudar intento salvar a Dan Hamilton, pero el ex rey se negó esperando escuchar toda la versión de la historia.
Juno le sostuvo una mirada lastimera a Dan Hamilton podía predecir que era la verdadera víctima en esta situación.
Las velas decorativas ya casi se apagaban cuando la explicación culminó. El ahora rey y su tío parecían querer descuartizar al esposo de la princesa.
—Mi hija se quedará aquí por un tiempo y luego ella decidirá si quiere volver o no a su lado.
La sentencia del padre fue severa. Divorcio o reconciliación dependía todo de Vanessa. Con esto en mente Dan Hamilton estaba seguro de que Vanessa se divorciaría. Era un alivio, desde el momento en el cual vio a Vanessa no pudo sentir más que lastima por la amarga vida que tendría al lado de su primo. Se mantuvo a su lado con la esperanza de que no cometiera suicidio o algo peor que condenará a su tierra natal al escudriño de los reyes de Lexus.
Tlorean necesita la ayuda en armamento de Lexus y no podía arriesgarse a tener una mala relación con ellos aun si eso implica sacrificar su tiempo en mantener viva a Vanesa y soportar el escudriño de su primo. Con el tiempo Dan Hamilton se dio cuenta de que mantener en una burbuja a Vanesa era imposible, no con su primo torturándola tanto físicamente como mentalmente. De un día para otro se convenció de que lo mejor era mantener una buena relación diplomática y con esa promesa de los labios de Vanessa juro ayudarla a huir de los brazos de su primo. Si la princesa cumplía su promesa, ya no era necesario una boda para mantener los lazos.
Dan Hamilton sintió como una mirada feroz se clavó en su rostro, miro hacia la causa de esa incomodidad y notó como Rayan clavó sus ojos celestes sobre él. Casi preguntando el porqué después de todo este problema Dan Hamilton sonreía con alivio. Dan Hamilton no respondería aun si Rayan preguntase.
Antes de salir por la puerta el ex rey se detuvo a medio camino. Miró hacia atrás. La mirada de Rayan y Dan aún seguían entrelazadas cuando el rey hablo captando la atención de ambos hacia él.
—Ustedes dos —dijo con los ojos entrecerrados —¿Es verdad lo dicho?
—Por supuesto su majestad.
Contesto de inmediato Rayan.
—Bien.
La sonrisa del ex rey puso a ambos en conflicto no parecía alguien que da su brazo a torcer. Mira hacia su yerno y sonrió.
—No se preocupe tanto —le hablo al esposo de su hija —en casos de romper el matrimonio como ve, su primo que también es de sangre real incluso más que usted mismo, podría continuar con el tratado no es así.
Rayan miro a Aixhad y Aixhad a su tío.
—¿A qué se refiere? —exclamó Dan Hamilton con el pecho temblando.
—¿No es usted el hijo directo de Alexander II? —Dan no contesto, era algo que todos sabían —Puede que no herede por ser beta, pero al ser de sangre real directa, al casarse con alguien de la monarquía en Lexus bien podría ser usted el puente entre ambas naciones.
El mundo de Dan Hamilton vibró de asombro y preocupación. No, no, no.
No podría estar este señor hablando en serio. Dan miró a Rayan el cual parecía igual de asombrado.
—Lamento diferir —reacciono Rayan —Si habla por mí, no soy parte de la monarquía.
—Patrañas —exclamo el ex rey —Es hermano de la reina consorte y tío del futuro rey, ¿Eso no lo convierte en parte de esta monarquía como familia política?
Aixhad presente pudo sentir todos los nervios de Dan Hamilton.
—Tío, no creo que eso nos toque decidir a nosotros ¿No cree?
—¿De qué hablas? ¿Acaso no acaban de vociferar su amor? Un amor que incluso involucró a mi querida hija en este lío.
Dan no respiró. No habló. No reaccionó. Aixhad hizo lo posible por persuadir a su tío hasta que logro convencerlo de dejar el tema por hoy.
Una vez el estudio fue abandonado. El pitido en sus oídos estalló. Tomó a Rayan por la solapa de la camisa tirando de él.
—Más te vale resolver esto, por qué juro que prefiero morir a casarme contigo.
—Suéltame —Rayan empujó su mano, pero Dan se negó a soltarlo —No habrá boda ¿Eres demente? Jamás me casaría contigo.
Había odio, enojo, prejuicio y un poco de algo que no se distinguía en los orbes de ambos. De lo único seguro es que las palabras de ambos eran sinceras. No tenían contemplado casarse aun si fuera por un bien común.
La sonrisa que estalló en el estudio no fue de Rayan o Dan sino del esposo de la princesa.
—¿Qué pasa primo? Ya se te fue la actuación de hombre enamorado.
Entonces Dan Hamilton soltó a Rayan y caminó intimidando a su primo.
—Escucha —señaló con su dedo a su primo —Mediocre, pedazo de mierda, inútil alfa de porquería.
Insultó e incluso Rayan queso atónito ante aquellas palabras rusas. En el rostro de Dan una sonrisa sádica apareció.
—Estás por debajo de mí, siempre lo estuviste y lo único que te tenía con el ego inflado era ser alfa. ¿Acaso no te casaste con Vanessa para mantener tu puesto como heredero?
El rostro del hombre dejo de sonreír para convertirse en algo más que angustia. Esta vez fue Dan Hamilton el que se rio a carcajadas mientras cubría sus ojos con una de sus manos
—El consejo no está contento contigo primo —dijo lleno de ironía —Si me caso con este bastardo —señalo hacia Rayan —Perderás tu lugar como heredero.
No era un secreto que la única razón por la cual Dan Hamilton fue borrado de la lista de sucesión fue debido a su segundo género como beta. Sin embargo, aun siendo beta al casarse con alguien tan influyente como Rayan esa línea no sería una oposición teniendo en cuenta los avances tecnológicos.
Siendo así, no habría razón para mantener en la posición de heredero a alguien más. Dan Hamilton amaba su nación y aceptó vivir en el olvido de la oscuridad por el bien de su gente, sin embargo, no aceptaría ser usado como presa para satisfacer a otros.
Ya sea, el ex rey de Lexus, Vanesa, su primo o el mismo Rayan. No viviría como una presa más de la sociedad.
—Y tu querido —se giró hacia Rayan —¿No eres el heredero de tu familia? Si te casas tu apellido será borrado. Dos hermanos Omegas a los cuales sus hijos no tendrán como primer apellido el Clerefth y el otro hermano alfa… Bueno digamos que no está disponible.
Dan mejor que nadie sabía los planes de Zyrian en cuanto a Marlon y sabía que Rayan no podría codearse de Marlon.
—Ambos son tan patéticos. Resuelvan esto o juro que yo mismo lo resolveré y haré que su preciado mundo caiga a mis pies. Por qué si yo me hundo ustedes también.
CONTINUARÁ…