El pecho de Marlon se ralentizó, pasible en un profundo respiro, seguido de una exhalación tardía. Zyrian sonrió Tomando en sus dedos un mechón oscuro del cabello de Marlon. Las pestañas oscuras y largas de Marlon parecían moverse por cada respiro, los labios carmesí estaban entre abiertos e hinchados. La mirada de Zyrian recorrió cada facción de su rostro, una intensa y significativa y pesada mirada. Ni el mismo Zyrian sabía que tanto contemplaba en el rostro ajeno al suyo, Pero le era adictivo ver las facciones perfectas de Marlon. Le hacía sentir tantas emociones que cualquiera podría crear un cuadro con las miradas que le lanzaba a Marlon. Fuera del pasillo se escucharon murmullos y una vez más, la voz de Mayer sonó. —Mi señor, el joven Hamilton sigue esperando por su alteza Zyrian

