Marlon fue empujado hacia dentro del jet; intentó salir y la puerta se estrelló en su cara antes de que Zyrian entrará por el otro extremo. El jet era un modelo clásico en Ghosteares, prácticamente una nave de cuatro asientos que se miraban de frente, divididos por una mesa pequeña en el centro. El interior era lujoso y forrado de terciopelo color vino. En las guanteras había vasos y botellas de alta calidad. Marlon tomó una de las botellas y amenazó a Zyrian con las pupilas dilatadas. —¡Déjame bajar! Lo que haces es secuestro. Zyrian lo miró absurdamente como si la acusación fuera poca. —Te quejas demasiado para ser alguien que en poco me suplicará ser follado. El aire acondicionado del jet parecía poco helado para tranquilizar el calor del cuerpo de Marlon. Aun así se mantuvo

