No puedo decir que confío ciegamente en Jazmín, estaría engañandome de forma descarada. Decido abordar la situación lo mas diplomático posible: —Jazmín, ¿te puedo pedir un favor?—le pregunto de forma apacible. —Por supuesto Ava. ¿Por qué te encuentras tan seria?—me responde con gesto nervioso. —Bien... No menciones delante de nadie del colegio lo que tu novio vió de mi reunión con Reynaldo. Por cierto, tu novio es muy majo. ¿No hay problema, verdad?—le digo de forma casual. —Tranquila Ava, soy tu amiga. Sean los que sean tus motivos, yo te los respeto... Claro... No sin dejar de mencionar que yo no esconderia a un papacito como Rey.— Nos reímos de forma animada hasta que llega la profesora de física e inicia la clase, cada quien tomó su lugar y pasa la mañana con total normalidad.

