Me siento donde lo indica la tía Kelly, no me dejo intimidar por su gesto, apenas lo hago, empieza a vociferar con una voz herida: —¿Por qué si no entiendes cómo funciona algo lo juzgas? Eres como un grano en el culo desde que eres una niña.—espeta con intención de herirme o hacerme sentir culpable. No me afectan sus palabras, estoy bastante adaptada a escucharlas salir de su boca. Me quedo en el lugar y no emito ninguna palabra o reacción. —No te quedes callada, estúpida. Por tu maldita culpa y tu víbora interna que tratas de tapar con tu cara de hada que no rompe un plato, manipulaste a Agustín para que ya no quiera estar más a mi lado y haya escogido a la insulsa de Karina. —suelta con rencor. —Mmm, tía Kelly, ¿ves correcto una discusión por esto? Eres una perra sucia, y obviame

