Estoy ante la puerta, en esta ocasión se encuentra completamente cerrada, no escucho absolutamente nada así que decido tocar la puerta, no deseo pasarme el día en soledad.
Karina con una gran sonrisa me abre rápidamente, me concede el permiso de entrar a la habitación, los veo muy a gusto compartiendo el espacio. Agustín está tumbado en la cama con los audífonos colocados, y su chica al parecer estaba arreglandose las uñas, mi análisis de la situación es que mi hermano tiene las prioridades confundidas, realiza actividades con su tía que debería hacer con su novia.
Karina se pone a pintarse las uñas y me pregunta si también deseo hacerlo, le digo que sí, Agustín frunce el ceño y Karina se levanta y le besa la boca con ternura, le acaricia la mejilla y él le grita con autoridad de forma repentina:
—Karina, no me beses en los labios delante de mi hermana, ¿entendiste?—bufó con molestia.
—Disculpa Agus, no volverá a suceder.— Respondió Karina un poco cabizbaja.
Si tan sólo Agustín tuviera una idea de la situación que presencié entre él y la tía Kelly, no se ofuscara porque haya presenciado un dulce piquito en los labios, me hizo sentir como si me clavaran un alfiler el tener que escuchar cómo regaña a Karina, ¿por qué sí es solo su novio la trata como si fuera su padre? ¿Por qué ella se lo permite?, por actos así los hombres se repiten que las mujeres somos el sexo débil.
Karina y yo nos pintamos las uñas de colores, las mías quedaron muy monas, seré la envidia de mis amigas mañana en el colegio.
El día pasa sin ningún acontecimiento extraordinario y se pone la noche, Agustín acompaña a Karina a su casa mientras yo me quedo en el cuartito donde descansa mamá, le cuento de mi día, le acaricio el cabello, le canto su canción favorita y me voy a mi habitación con el corazón hecho un puré, siempre sucede cuando paso mucho rato con mamá y no puedo ver ninguna mejoría en ella.
Me voy a mi cuarto, me pongo la pijama, cuando justo voy a tumbarme en mi cama, escucho que están tocando mi puerta, tiene que ser mi hermano, la tía Kelly no vino por suerte a vernos hoy, le abro la puerta y él entra sin más, se sienta en mi silla reclinable, observa a su alrededor buscando algo desordenado para criticarme, se asegura que todo luce en orden y se dirige a mí:
—Ava, el hecho de que Karina sea amable contigo no quiere decir que te meteras a mi cuarto cada vez que ella esté aquí, te exijo que respetes mi intimidad y también tengo que acotar que espero que sea la última vez que te veo pintandote las uñas, no tienes edad suficiente. —espeta con desagrado.
Me enfada su recriminación, yo no me metí a su habitación, yo toque la puerta, su novia me invitó a entrar, y aún más que eso, me molesta que me prohíba pintarme mis uñas ¿en que le afecta a alguien, o que tiene que ver con la edad?, no me doy por aludida y le respondo:
—Hermano no volveré a entrar a tu habitación si no te da la gana, debido a que es tu espacio... Pero son mis uñas, no las tuyas, y no le hago daño a nadie dándoles color, 'respeta mí intimidad'. —canturreo con detenimiento.
Agustín se queda callado, y se retira de mi cuarto, creo que hice un nuevo hallazgo, usar sus propios argumentos en su contra, así empezaré a hacerme respetar por él, yo no soy una blandengues como Karina, no soy de ceder tan fácilmente, no me voy a dejar dominar en lo absoluto por su machismo.
Me acuesto con tranquilidad en mi cama, sin poder negar que me siento un poco satisfecha por haber asignado a mi hermano el lugar que le pertenece, ninguna mujer merece que la traten como un títere, y yo no pienso crecer dejándome tampoco.
Me quedo sumida en mis pensamientos de gloria hasta que me quedo dormida sin más.
Me levanta el trinar de los pájaros afuera de mi ventana, tan solo faltan tres días para mi cumpleaños, me voy como lo habitual corriendo a el baño, me lavo los dientes y me desnudo para bañarme, me repaso mi cuerpo con la mirada al espejo, sigue sin tener ningún cambio aparente, o al menos no el que yo he esperado ver, me parece irritable aunque se que no debería, me meto en la ducha, me lavo bien, me enrollo como un burrito en la toalla, y salgo a mi cuarto a ponerme el uniforme.
Hoy decido recogerme el cabello con una gancheta y dejar dos flecos a los lados, me veo realmente bien, abro mi gaveta de juguetes, encuentro un labial, decido ponerme un poco en mis cachetes y esparcirlos con los dedos, me hace ver realmente bonita, con distintas características a las de mi tía Kelly pero tan guapa como la veo a ella.
Decido no desayunar, no amanecí con hambre, Agustín nota rápidamente que me ruboricé con maquillaje y mi nuevo peinado, emite un ademán de disgusto, le guiño un ojo con repelencia y me dirijo a ver el estado de mamá, la beso y le digo en un susurro que deseo con todo mi corazón que pronto todo sea como antes, que me hace muchísima falta porque es la mejor mamá del mundo por ende es irreemplazable.
Salimos a la entrada de nuestra residencia como de costumbre para esperar al señor Omar, me siento complacida de haber logrado un cambio en mi físico que sea notable a primera vista, estoy ansiosa por saber que me dicen hoy los chicos, es repulsivo de mi parte y soy consciente pero no puedo evitarlo.
Llega nuestro transporte y yo subo después de Agustín, con mucha suspicacia, tomo asiento en el final del bus, justo donde queda otro espacio libre...
No pasa un minuto cuando Sebastián se sienta a mi lado, me da los buenos días tartamudeando, me hace sentir contenta pero no me llena, quería que efusivamente alguien notara que me esforcé por verme más hermosa hoy.
Le devuelvo los buenos días con una sonrisa que finge tener pena y él se rasca la cabeza, hasta que ordena sus palabras y me dice:
—Sé que muchas veces me cuesta mucho hablarte pero Ava... Tú... Hoy estás radiante.— al escuchar sus palabras puedo sentir como se me sube una corriente esta vez hirviendo por la espalda, evito sonreír y bajo la cara, nuevamente fingiendo que me hace sentir avergonzada su cumplido.
Sebastián no sabe cómo volver a hablarme y se queda callado todo el resto del camino, sin dejar de observarme con descarado interés.
Bajamos del bus y me dirijo rápido al pasillo del salón, no quiero estar sola con Eliana, hoy no vino en nuestro transporte pero sé que va a empezar a hacerme preguntas sobre Sebastián apenas me vea, ella es su mejor amiga, yo también, pero a él siempre le he parecido bonita, siendo el tan tímido ella siempre está intercediendo por él de una forma extraña, como si yo estuviese interesada en tener novio a esta edad, no quiero ser como Karina, sometida a los designios de su dueño Agustín.
Aunque odio a mi tía Kelly, admiro su ímpetu, ella no se deja someter por deseos de un hombre, ella es quien manda, así seré yo, ningún hombre va a gritarme, ni imponerme, ni va a ser mi dueño, yo soy la única dueña de mi destino y seré feliz haciendo solo lo que me complazca.
Llega el momento de empezar nuestra clase, hoy la maestra Margoth decidió hablarnos sobre la reproducción humana, ella nos empieza a explicar que todos los seres vivos de una manera u otra nos reproducimos, decido intervenir:
—Maestra Margoth, ¿cómo nos reproducimos los humanos?—pregunté con interés.
Ella de inmediato me responde :
—Esa es una gran pregunta Ava, los humanos nos reproducimos de una manera sencilla, por su edad, les explicaré de la manera menos detallada posible porque no tengo permitido ser demasiado explícita, la mayoría de las mujeres en edad reproductiva por supuesto, tienen unos pequeñitos huevos en una parte particular de su barriga, se llaman 'ovulos', la mayoría de hombres llevan semillitas que se llaman 'espermatozoides', entonces a veces cuando dos adultos que se aman tienen sexo, les explico, el hombre introduce el pene en la v****a de una mujer que ama mucho, de ese encuentro, crece un bebé en la barriga de la señora, su gestación dura 9 meses y cuando pasa el tiempo mencionado sale por su v****a. Eso es todo, ¿entendieron?—explica la señorita Margoth.
Asentí sin poder ocultar mi gesto de sorpresa, mis compañeros lucen desinteresados por el tema, pero yo acabo de entender que estaban haciendo mi tía Kelly y Agustín, estaban teniendo sexo, ¿y si mi tía Kelly esta embarazada de Agustín?, eso sería realmente abominable, terminarían deshaciendose de mí.
La clase de hoy me dio muchas respuestas, entonces resulta que es algo completamente natural el sexo, no es un invento millenials como todo lo malo que sucede hoy en día según la sociedad, no entiendo porque las personas lo consideran como un tabú, incluso la maestra estaba incomoda explicandonos el tema.
Termino de anotar lo que está escrito en la pizarra y me levanto para botar la punta de mi lápiz y veo a Sebastián que no deja de verme como si yo fuera un pollo asado y él tuviera mucha hambre, me hace sentir extraña pero no me desagrada, realmente no me siento atraída por Sebastián, pero aunque suene repulsivo y enfermo, me gusta que se sienta atraído por mí.
Desde que observe a mi tía Kelly y mi hermano tener sexo, muchas cosas cambiaron en mí, por supuesto la percepción de ellos, pero también las sensaciones en mi cuerpo, ahora siento deseo de tener pechos grandes para que alguien me los toque y retorcerme de placer como se veía la tía Kelly, aunque no pude sentirlo se que así se sentía ella... No puedo negar que si algo saltaba a la vista es que ella disfrutaba absolutamente todo, mi vida es tan penosa y solitaria que cuando tenga edad suficiente además de mis metas personales, sí algo pienso tomarme en serio es disfrutar mi cuerpo hasta la saciedad, no es que piense estar con todo el mundo o algo así, porque es mucho en lo que aún soy ignorante, pero sí descargar todas mis mierdas y traumas de esa manera, soy muy consciente de las cosas que quiero hacer cuando sea mayor y como pienso conseguirlas, siendo persistente y objetiva.
Después de lo que parece una eternidad suena el timbre que anuncia que podemos irnos a casa, yo me levanto rápido y recojo mis cosas, salgo del salón y me encamino por uno de los pasillos de siempre que dan hacia el lado de el colegio donde está Agustín, observo a dos chicos en el camino, están escondidos detrás de una de las vidrieras de medallas, me acerco a ellos con sigilo, y puedo ver que son Julián (el mejor amigo de mí hermano), y Marcos, se están tocando las manos y riéndose como sí fuera gracioso, hasta que Marcos besa a Julián en los labios, pasan alrededor de un minuto y siguen... Besándose... En los labios... Dos chicos...
Jamás había visto algo así, no los juzgo, porque opino que el amor puede venir de la manera que sea, mientras no sea en la familia porque compartes su sangre... Pero sí me sorprende y asombra ver estos chicos en esta situación, estoy tan distraída que no me doy cuenta que acabo de meter la pata, los chicos se dieron cuenta que los estaba observando con cara de asombro e interés y están viniendo hacia mí, no tengo escapatoria, correr sería bastante estúpido de mi parte, ya saben que soy yo, me conocen, empiezo a suponer que se lo dirán a Agustín, él se pondrá furioso porque estoy paseando por un lugar que el y muchos consideran exclusivo para chicos mayores y le pedirá a la maestra que no me deje salir del salón hasta que él me busque, mis paseos para mirar el mundo más allá de un grupo de niños de primaria corriendo, persiguiendose y dibujando llegarán a su fin y eso me hace sentir muy decaída.