Dante Siento la respiración de mi rubia, muy lenta, como si estuviera dormida. Le miro el rostro y noto sus ojos cerrados y sus facciones muy tranquilas, parece un bello ángel rubio. La muevo un poco, necesito que se quite toda la arena del cuerpo para poder dormir. Me levanto con ella en mis brazos y la llevo a la ducha mientras ella se queja de querer dormir. Yo mismo estoy muy cansado por lo sucedido en estos últimos días, el matrimonio y el viaje fue agotador, pero me es imposible apartarme de ella, reclamarla, hacer la mía. Enciendo el agua caliente mientras depósito en el suelo a mi mujer. Empiezo a bañarla con una esponja, su perfecta y suave piel, me excita de una forma como nunca me había pasado. Las preguntas sobre el sexo fuerte, no se hicieron esperar, me extraña que se

