Samantha Dante hace que eyacule en el agua, me arde, el agua salada tiene que ver, pero la sensación de tenerlo dentro es la maravilla, es un deseo insaciable que no puedo detener. Me pone sobre él, la arena abraza nuestros cuerpos y no nos importa, cabalgarlo y sentirlo tan dispuesto a desbaratarme, me pone cada vez más caliente, amo todas las sensaciones que me brinda. Me corro y entierro mis dedos en sus hombros, escucho como gruñe y se corre conmigo en una perfecta sincronía. Deposito mi rostro en el hueco de su hombro y me quedo allí, descansando, absorbiendo su aroma cítrico mezclado con el agua salada. Es tan tranquilo y tan calmado, que me da sueño y cierro los ojos un momento. Siento como me cargan, pero no me muevo, estoy demasiado cansada, no quiero despertar. - Cariño -

