--- Narrado en primera persona desde tres voces Valentina Iba manejando mi convertible blanco como quien no quiere la cosa, pero la verdad es que mi cabeza no paraba de dar vueltas. Encontré unos planos firmados por Leonardo en su despacho, justo en un sobre viejo, con notas dirigidas a Rodrigo. "Habla con Rodrigo sobre esta propuesta", decía. Me picaba la curiosidad. No le dije nada a Carla. Ni a Sebastián. Decidí manejar yo misma y buscar respuestas. Llegué al residencial donde él vivía. Apenas me bajé del carro, el corazón me dio un vuelco. Ella estaba allí. Una mujer de cabello rojo vino, blusa escotada y sonrisa de víbora, abrazando a Rodrigo. Lo besaba. Y él… no se movía. No hacía nada. Me quedé inmóvil unos segundos. El corazón se me hizo trizas. —Qué rápido te olvidas

