Ánikka: Bajo por fin a desayunar con el mequetrefe ese, quien está sentado y feliz de verme, o eso creo, camino, segura de mí misma, no debo de demostrarle que me aterra solamente estar compartiendo oxigeno con él, el vestido n***o con flores rojas y blancas es uno de los que mejor me quedó, con sandalias color plata, y el cabello cepillado, porque se preocupó tanto que tengo un alisador y secador de cabello, algo esencial en mí. —Hasta que por fin baja a deleitarnos con su presencia la dulce de Bella— indica, aplaudiendo como foca retrasada ante mí. No sonrío, solamente llego hasta él y rápidamente se acerca Mónica con la charola, acompañada de otro chico quien le ayuda a poner lo rico que se ve en la mesa, delante de mí. La ira en ese momento aflora en mí. —Pídale disculpas a la

