Massimo: —¡Mamá Nooooooooo! —el grito ensordecedor de Ánikka hace a que empiece a reírme, y a que estas dos entren en un colapso de nervios. Nadie está herido, Erick sigue chillando como niña en la silla, mojado y atado, humillado y vivo… amo la ruleta rusa, ame que Demetrio soltara un disparo al aire y seguir aquí, triunfal. —Mamá, no lo hagas, por favor… llama a la policía, este hombre merece ir a prisión— espeta, y es lo menos inteligente que ha dicho. Empiezo a carcajearme, no me había sentido tan bien desde hace mucho, no soy malo, es solo que los nervios a veces me traicionan. Ellas me ven y es en donde me freno, tomando a Ánikka del brazo y obligándola a que me vea. —eso es lo más idiota que te he escuchado decir, pensé que eras más inteligente… que tu padre. —¡Suélteme!

