Las cortinas largas, pesadas y sucias de las ventanas impedían que cualquier rayo solar pueda entrar dentro de la oscura habitación, tanto en él día como en la noche permanecía oscura, solo una bobina que estaba en medio de la habitación parpadea cada cierto tiempo, estaba descompuesta y parecía que nadie la había cambiado en un largo tiempo, ya era un milagro que no estuviera del todo descompuesta. El ambiente de la habitación no es cálido como debería de ser en cambio era tan frio como el hielo que cualquier ser humano que entrara a la habitación, le sería muy difícil no estremecerse de frío, pero esto no parecía importarle a quien la habitaba y se encontraba sentada, como un alma sin vida a mitad de la pequeña cama mirando la pantalla de televisor.
“Y entonces Sr. Saunders ¿Nos podría contar cual es el secreto de su éxito a una edad tan temprana? La verdad es que tiene a todo el mundo muy maravillado, incluyéndome a mi persona” El entrevistador le pregunto al invitado quien no era otro que Jacobs Saunders, Ceo de S Entertaiment.
Jacobs sonrió lentamente.
“Todo es gracias a mi abuelo el me enseño todo y me apoyo en todos los aspectos de la vida. Si he llegado a este punto de mi éxito hoy, es gracias a mi abuelo”.
Tan pronto como Jacobs menciono a su abuelo, ella agarro con fuerza la sabana en su puño, la mera mención del abuelo hace que su pobre alma se estremezca.
“También tienes una hermana, pero nunca la hemos visto en ninguna ocasión ¿Ella no esta interesada en ayudarte en los negocios?” Pregunto el entrevistador y Jacobs se humedeció los labios secos, incapaz de responder a la pregunta.
“¿Oh simplemente quieres esconderla de todos por el resto de tu vida?” El entrevistador pregunto con humor y Jacobs sonrió nervioso.
“Ella es, de hecho, introvertida y no le interesan los negocios”
“¿Entonces en que está interesada?” El entrevistador pregunto con interés, y quizás nunca nadie había visto a Jacobs tan nervioso respondiendo una pregunta, y esta es la primera vez que le pregunta por su hermana en una entrevista.
“¿Sr. Saunders?” El entrevistador lo llamo para llamar su atención.
“Hmm”, Jacobs miro al entrevistador, que esperaba su respuesta.
“Oh, si, ella esta interesada en la jardinería”, especto.
La chica no pudo evitar soltar una risa amarga. De entre todo el ha elegido la jardinería cuando sabe muy bien que ella ni siquiera se le permite poner un pie en el jardín.
“Es difícil creer que un hombre de negocios como la nieta de Taylor Saunders esté interesada en la jardinería. Mucha gente pensó que Audrey Saunders sería audaz. Inteligente e interesada en el modelaje y que pronto emergería como una próxima modelo o una mangante de negocios”.
“Aunque ella es mi hermana y nieta de Taylor Saunders, es muy diferente a nosotros. Es una chica muy sencilla inocente y amable”. Una sonrisa se extendió por sus labios cuando menciono sus cualidades.
“Todos esperamos ver a la señorita Audrey. Espero que termine pronto con este juego de las escondidas” dijo el entrevistador y todos empezaron reír.
Hubo un golpe en la puerta y unos momentos después la puerta se abrió y ella escucho el sonido de los pasos de alguien en la habitación. Sabía quién había venido, así que ella siguió mirando el programa de televisión sin decir una palabra.
Hubo un sonido de cortinas abriéndose y la luz del sol cayó sobre su rostro pálido. Debido a la repentina luz, agitó los párpados rápidamente. Levantó la mano frente a su rostro para evitar que la luz del sol cayera sobre su rostro.
–Dime una cosa Audrey ¿Eres alérgica a la luz del sol? —la doncella principal, a quien Audrey consideraba su madre, preguntó, poniendo sus manos en sus caderas, por primera vez despues de ya unas semanas la sirvienta se tomo el atrevimiento de abrir las sucias cortinas.
Ella apagó la televisión y miró a Elisa, quien la miraba con una ceja.
—Sabes que me siento sofocada cuando mi habitación está iluminada por los rayos del sol, pienso que ¿Tal vez y tenga genes de vampiros? –Las palabras de Audrey suavizo los ojos de Elisa y caminó hacia la cama. Se sentó junto a Audrey, que ahora estaba sentada en la cama mirando su rezago.
–Hija mía no debes perder la esperanza.
–¿Hasta cuándo? –Audrey pregunto y giro su rostro hacia Elisa. —¿Cuánto tiempo tendré que soportar esto?
Elisa no pudo responder a la simple pregunta de ella.
Audrey tenía ocho años cuando Elisa comenzó a trabajar en esta casa y desde entonces ha estado viendo a esta pobre alma soportar toda la crueldad que jamás pudo imaginar ver derramar en un ser humano.
Audrey suspiro ante el silencio, de la mujer. –Elisa ¿Sabes porque sigo viva? ¿Por qué me aferro a esto que no se si llamar vida?
La pregunta de Audrey hizo que Elisa la mirara, esta es la pregunta que a veces le viene a la mente durante todos estos años ¿Por qué? si alguien más hubiera estado en la lucha de Audrey, esa persona ya se habría suicidado después de sufrir tanto, incluso ella ya lo hubiera hecho si estuviera en su lugar.
—¿Por qué? —pregunto Elisa después de unos segundos finalmente y ella sonrió con tristeza.
—Por qué quiero ver cómo se siente la felicidad, aunque sea por una vez en la vida. También quiero ver cómo se siente cuando alguien te ama y cumple todos tus deseos. Elisa ¡Quiero ser libré! —exclamo esto último mas como un sueño en su cabeza.
Las palabras de Audrey dejaron lágrimas en los ojos de Elisa.
—Quiero que alguien llegue a mi vida y me saque de todo esto, de mi dolor, de mi pena, de mi tristeza y hasta…. —Hizo una pausa antes en susurra.
“Abuelo”
—Que todas tus oraciones sean escuchadas, Audrey —Elisa le dio unas palmaditas en la mejilla con cariño. —Es hora del almuerzo, así que date prisa y refréscate. Te traeré algo de comer —dijo Ella.
—¿Él está en la casa ahora? ya sabes –Audrey preguntó en voz baja pero el miedo era evidente en su voz.
—Si, pero el señor tiene que ir al trabajo esta noche.
—Quiero ir al jardín –suplico ella y el miedo cruzó en el rostro de la sirvienta.
—Audrey, sabes lo que pasaría si el señor te viera salir de esta habitación. Al menos está habitación es mejor que ese sótano apestoso y sucio —Elisa incluso perdió la cuenta de cuantas veces Audrey había pasado la noche en ese sótano apestoso.
—Estaré aquí antes de que él llegue, por favor —Los ojos de Audrey de repente se llevaron de lágrimas. La libertad es todo lo que ella quiere. Su condición es como la de un pájaro en una jaula que anhelaba la libertad.
Ver a Audrey así hizo darse cuenta a Elisa del valor de la libertad.