El viento soplaba con magnitud en lo alto de la terraza del tercer pisó de la mansión Saunders. El ambiente allí era oscuro y frío, desde lo alto se podía observar las mujeres y hombres vestidos de gala de un lado a otro y esas lucecillas que brillaban como luciérnagas. Era una distinguida fiesta, era otra más, una de las muchas que ella presenciaba desde lo lejos. Esto era lo mas cercano para ella de saber que era realmente una fiesta. Ella soltó un suspiró, descargando en el su gran anhelo de poder algún día ser tan libre como aquellas personas que estaban abajo disfrutando la fiesta. Mientras los ojos de Audrey divagaban por la multitud y disfrutaba de la brisa del viento que soplaba sobre su rostro con rudeza, sus dedos apretaron el bordado de su vestido. Ok, ella era Audrey Saunders

