—Hola Lisbeth. —Jareth no esperaba que llegaras tan temprano. —Bueno, no tenía mucho trabajo hoy, logré adelantar todo lo que tenía pendiente. Aunque retomar no ha sido nada fácil. —Tu madre está feliz de tenerte de regreso. —Y yo igual, solo espero que las cosas puedan volver a ser como antes. —Nunca las cosas vuelven a ser igual —él sabía a lo que ella se refería, pero no se rendiría. La chica lo miró fijamente y aunque muchas palabras estaban atoradas en su garganta intentando luchar por salir, guardó silencio. En algunos momentos de la vida nos arrepentimos de las cosas que no dijimos, más que de las que dijimos. —Lisbeth, se que he fallado demasiado, se que puedo parecer el perfecto cerdo que te daño, pero tengo muchas cosas que decirte y... —Acá está la pequeña, ya la ma

