Mientras que en un lado del mundo, Isabella y Marco disfrutaban de su pequeña Thais, en el otro lado, Jareth y Lisbeth estaban desnudos disfrutando del placer de sus cuerpos. —Te extraño —dijo Marco. —¿Qué? pero si me tienes frente a ti. —No hablo de eso, Isa. —Yo no...¡Oh! Isabella comprendió de lo que hablaba su futuro esposo y es que aunque su cuerpo aún estaba cansado y seguía adaptándose a los cambios, ella también lo extrañaba, quería pasar una noche, un día, tal vez unas horas a solas con él. —Yo también te extraño. Lamento no hacértelo saber antes. —Y yo no quiero presionarte, porque se que todo esto con la pequeña te tiene... —Cansada, extraño mi oficina y salir de la casa. —Creo que hemos reprimido suficiente este sentimiento. Isabella lo miró divertida y afirmó aqu

