Alexander.
—Gracias, tú eres el ángel que jamás imaginé tener, pasaste en el momento y hora indicada —llevo mi mano a la herida, presiono con un poco de fuerza y con un poco impulso intento sentarme, pero el maldito dolor es más fuerte—, no soy de dar gracias o de pedir disculpas, pero esta ocasión es diferente porque me has salvado mi vida y por ende perdonaré la tuya, no es que sea un Dios, pero es que no soy cualquier persona y lo último que quiero es que seas un dolor de cabeza para mí.
No tenía intenciones de decirles palabras de las que ella me pueda temer, mis intenciones es que de una vez por todas ella sepa que soy una persona importante y a la vez peligrosa.
Una cosa es agradecimiento y otro demasiado diferente a que le permita que se pase de lista, no puedo correr el riesgo de que ella cometa un error producto del miedo, por ello me estoy encargando de dejarle en claro de lo que soy capaz.
—Dices que me matarás si yo… —dice en un hilo de voz.
Oh, no… Ella pensará que soy el diablo en persona, no quería dar esa impresión, pero es que es inevitable.
No tengo pensado matar a la persona que me ha traído con vida, no la tocara siempre y cuando ella no cometa el error de llamar a la policía o de pedir ayuda, no… Tengo un límite y espero que ella no lo desperdicie porque eso sería una pena, ya que hay la posibilidad de que nos llevemos bien.
—Sí, es por mi seguridad y la de las personas que nos rodean —ella se queda perpleja por unos segundos—. Es mejor que te limites a preguntar, bueno, eso sí deseas vivir.
Ella asiente entre sí… Nuevamente, pienso, esta chica me parece muy peculiar.
Antes de perder mi paciencia le digo que se acerque, ya que quiero saber más de la persona que me salvó la vida, su nombre o que es lo que le gusta. Ahora que la veo de cerca puedo ver que mide 1.54 metros, lleva su cabello recogido y el pijama de Mickey Mouse que lleva hace que ese cuerpo me atraiga más de lo pensado. Ah, no es mi tipo, es una chica… Mmm… con poca experiencia. Es que se nota.
Oh, no puede ser que ya esté fantaseando con la enfermera que me acaba de salvar la vida.
—No preguntaré nada, dado que no es de mi incumbencia y menos que me importe —dice tras tocarme la herida—, necesitas urgentemente que un médico te examine, tienes que tener presente que soy una enfermera, pero no como debe ser… ¡Olvídalo!—sus palabras se filtran en mi cabeza—. Un consejo y no es que es obligatorio, pero en la próxima y eso si hay, deberían asegurarse que la persona que amenacen sea un médico o una enfermera de verdad, ya que a mí no me han dado mi título de...—nuevamente se vuelve a callar—, no es nada—dice tras alejar sus manos de mi abdomen.
—¿Estás temblando? ¿Me tienes miedo? —pregunto con mucha insistencia.
Ella se queda viendo cada parte de mi cuerpo o, mejor dicho, se pierde en cada tatuaje, ¿será que jamás había visto una persona tener muchos tatuajes? La chica se pone nerviosa, hasta el nivel de temblar y empezar a sudar, ¡no me la comeré! Ah, pero si la matare.
—Eres de temer, tu rostro y todos esos tatuajes dicen que tu lado oscuro sobresale sobre todo tu ser —dice tras penetrar su mirada con la mía—, gracias a Dios ya no te veré y no deseo verte, ¡ya que te veo mejor que ayer!—aclara su garganta tras pasar su mano por su cabello.
Eso me gusta, que sepa que soy de temer y que no todo lo que salga de esa boquita pequeña pueda que me guste. Ella es tan pequeña, tipo muñeca. Sacudo mi cabeza y alejo todo pensamiento perturbador.
—Por el momento no te comeré, ahora necesito saber de ti, es tipo curiosidad —no sé por qué dije eso, pero es algo que necesitaba decir—. ¿Esta es tu habitación?, pensé que era de una adolescente de la que está enamorada de ese grupo de mocosos calenturientos—poco a poco su rostro se va tornando rojo.
La chica se ha quedado sin habla. Ja, ja, ja, si ella está sorprendida, yo estaré más porque ella es la única persona aparte de mi padre y de mi nana, que he hablado más de una palabra u orden. Siento la curiosidad de saber de ella.
Lo siento enfermera, pero es inevitable no tener curiosidad de saber de la vida de ella y de sus gustos todos raros.
Todo parecerá loco o simplemente es producto a la herida, no diría esto sino fuera verdad, pero me siento demasiado contento de estar con vida y aparte conocer a la persona que se ha dado la molestia de traerme nuevamente a este mundo. No creo en esas estupideces de señales, pero presiento que mi regreso es para cambiar mi vida y la de muchas personas también, no es que diga que seré un santo, me refiero a que debo ser impecable y no debo de dar segundas oportunidades, aunque todo sea diferente para mi bella enfermera.
Ella es tan linda, siento que es diferente a cualquiera que haya conocido y por eso está la posibilidad que no le quite el ojo encima, pude que sea una excusa para volverla a ver o simplemente asegurarme que se porte bien.