Jacob.
La extraño, claro que sí, desde el primer maldito segundo en el que subió a ese avión, pero no puede haber acabado, no puede ser así, era lo que me repetía una y otra vez a lo largo de los días que habían pasado.
Había encontrado distracciones aquí, salir a pasear con Seth, cazar más a menudo con Leah, salir y enseñar a los más nuevos en la manada y otras cosas que se pueden hacer en el pequeño Forks.
Todo había estado normal por aquí, si no hubiera sido por la llegada de una familia al pueblo, eso sí se sale de lo normal.
Forks es un pequeño lugar, lluvioso, donde habitan lobos y sanguijuelas, claro que eso no lo sabe la gente.
Siempre me he preguntado qué los hace venir aquí. Las personas que recién llegaron se mudaron a una casa en la calle principal. Ambos padres, dos niñas, 13 y 17 y un bebé de 11 meses, o eso fue lo que me dijo Steve, el día que fui a jugar videojuegos con él y con Seth.
Genial, más gente a la que hay que cuidar. Fue lo primero que pensó Leah al enterarse.
No tienes porqué, eres libre de hacer lo que quieras. Y ahí vamos con las peleas entre Sam y Leah, un cuento de nunca acabar.
Tuve contacto con la hija mayor en una fiesta que organizaron unos chicos del instituto, el primer fin de semana después de la partida de Renesmee, no fue algo muy grato en su momento.
-Hey-se acercó a mi una chica pelirroja de ojos claros— te vi un poco solo y pues... Hola —ríe.
No había mucha gente pelirroja por estos rumbos, así que asumí que se trataba de uno de los recién llegados.
-Oh, hola -respondo algo serio, pues me ha sacado de mi ensoñación.
-Soy Madeline —sonrió con unos labios tontamente pintados de rojo.
-Jacob, un gusto.
-¿Y por qué estás solo? Tengo entendido que los que organizaron esta fiesta son amigos tuyos.
-Sí, en efecto, pero no tengo ánimo como para esto -señalando mi alrededor.
-¿Y eso?
Qué entrometida, pienso, la acabo de conocer para que le importe saber el por qué de mis penas.
-Situaciones personales.
-Oh, tal vez podría entenderte.
-No veo la manera de cómo -miré hacia otro lado tratando de escapar de esa platica sin sentido.
-Si tan solo supiera que te molesta.
-Una persona muy cercana -no pude evitar soltar un suspiro- se fue muy lejos.
-Ese suspiro me dice que esa persona es tu chica.
-Y tienes razón... La extraño demasiado.
¿Hace cuánto que se fue?
-Una semana.
-Vaya tontería, solo una semana sin verla y ya estás lloriqueando.
Ese comentario me molestó, es más que una persona normal, es mi persona, mi Renesmee, mi imprimación, pero claro que un humano normal no entiende eso.
-Te lo dije, es una situación personal que debí haber guardado para mi— y para las personas que lo entienden, pensé.
-Hey, solo quería de ayudar.
-No lo hiciste -me di la vuelta, haciéndole ver que no íbamos a llegar a ningún lado.
-Lo siento -dudó un poco- ¿Cómo se llama?
No te incumbe, pensé, pero por alguna razón lo dije.
-Renesmee -contesté con un susurro,
esperando que no me oyera por el
ruido de la fiesta.
-Qué nombre tan peculiar.
Mierda, sí me oyó.
-Bueno, deja de estar de amargado y disfruta la fiesta conmigo —tomó mi brazo y me jaló para bailar, hice un esfuerzo por soltarme sin parecer agresivo, no lo conseguí.
Así pasamos unos 15 minutos hasta que terminé harto de su contacto insistente.
-Adiós, espero verte pronto —dije por pura cortesía y me alejé sin esperar respuesta.
-Lo mismo digo -dijo soltando una risita tonta casi inaudible.
Ese tipo de coqueteos que Ness nunca usó. Y que ahora me parece exasperante.
La única forma en la que me siento bien sin Renesmee es como lobo, así que hice lo que debía.
Había mucha calma en el lugar donde fuera que estuviera, muy bueno para ser cierto. Oí una voz.
¿Por qué te fuiste tan pronto? Al instante supe que se trataba de Leah. Tú mejor que nadie sabe que no estoy de ánimo para esas cosas.
Oh vamos, ¿qué hacías cuando estabas triste antes de que naciera la niña? Iba con Bella, y ahora sin "la niña" pienso con ironía, ya no es una niña no tengo motivos para ir ahí.
Tonto suelta una risa interior tienes
suerte de que la gran Leah esté
disponible, ven a la guarida.
Y así lo hago, otra noche más con Leah en la penosa guarida que hicimos para tratar de resguardarnos de los otros, ocasionalmente Seth también iba ahí, es como un pequeño secreto que compartíamos los tres.
Y así lo hago, otra noche más con Leah en la penosa guarida que hicimos para tratar de resguardarnos de los otros, ocasionalmente Seth también iba ahí, es como un pequeño secreto que compartíamos los tres.
Después del nacimiento de Renesmee la manada se había separado, aunque al final nos pudimos arreglar, Seth, Leah y yo nos volvimos muy unidos.
No veo la hora en que sean las vacaciones de navidad para que Nessie vuelva a casa.