Capítulo 8 —Maldita puerta Narrador: Regresando a casa después de un pesado día, Laila, prácticamente arrastrando su mochila, empezó a subir escalón por escalón, sintiendo que la puerta de su departamento estaba cada vez más lejos. Deteniendo su andar en el descanso de las escaleras, liberó una bocanada de aire, sintiendo sus párpados cada vez más pesados, y elevando su mirada al cielo, soltó. —Mis pies... Se quejó retomando la marcha. No solo no había podido dormir la noche anterior, sino que ahora, tras la brillante idea de su jefa, tenía más trabajo del que podía manejar. Su cabeza era una maraña de cansancio y frustración, y el agotamiento comenzaba a hacerle estragos. Llegando al fin a su destino, sacó las llaves de su hogar pensando que había triunfado, y liberando algo de aire c

