Capítulo 20 —Ecos del Deseo Narrador: La noche había caído sin advertencias, trayendo consigo un silencio incómodo al edificio. Luego de bajar por algo de comer a la rotisería de la esquina, Laila cerró la puerta de su apartamento, dejando caer las llaves sobre la mesa de entrada con un suspiro prolongado. El encuentro con Bryan más temprano la había dejado tensa, como si una cuerda invisible la estrangulara lentamente desde adentro. La vulnerabilidad que le había visto la noche anterior y su necesidad de ella. Hacía que su mente no estuviera tranquila, así como tampoco dejaba de reproducir una y otra vez esa escena de hacía tan solo un rato; el comentario mordaz, su risa burlona, y sobre todo, la forma en que recogió su consolador del suelo, agitándolo en el aire como si fuera su trofeo

