La tensión e incomodidad era palpable en el aire, los rostros de aquellos adultos oscilaban entre el miedo por el arma sin seguro en manos de un "asesino" y firme decisión reflejada en los ojos de sus hijos. —¿Que es todo esto muchachos… y muchacha?—preguntó con cautela el señor Galante. Los cinco amigos se miraron entre ellos, hablando sin palabras y tomando una decisión. Finalmente fue Emilia la encargada de tomar la primera palabra. —Queremos hablar sobre "El Titiritero"—contestó ella, su voz plana y monótona. Aquel nombre tomó por sorpresa a alguno de ellos, a excepción del señor Barrenechea; el resto palideció y comenzó a temblar en la silla. —No sabemos de qué hablan—contestó Elena Tonkin, pero el sudor y temblor en sus manos decía lo contrario. —Por favor, saltemos la parte do

