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Nunca hubo de decírselo en los encuentros anteriores. Tal vez fue descuidad y le dijo uno de sus sueños más tempranos. Desde pequeña como todas las chicas quiso ser cantante, pero como su enfermedad pulmonar lo impedía, apenas cantaba. Apenas podía hacer algo más que unos cuantos ejercicios de respiración, pero tampoco podía pasar de allí. Se ponía mal, si se esforzaba mucho. —No lo sé Jess. —Vamos. La chica valiente que se esconde detrás de ti, ¿tiene miedo a hacer unos cuantos párrafos que rimen? —No es tan simple.—Miro furibunda—Se requiere de talento, y buenas ideas, no solo de una buena letra. —¿Vamos tienes miedo?—Comento en un tono burlón. —No tengo miedo señor Jess. Solo es que no me gusta que la gente vea mis sentimientos. Y la música está relacionada con los sentimientos. Jess intento animarla Mas, estaba en su juego la tenía como la quería, pegada contra la espada y la pared. Enseguida ella miro el reflejo de la luna, intentando escapar de aquella habitación con un Jess que parecía cada vez ponerse más pesado con el tema de la canción. Lo intentaría, pero tampoco era para que se quedara allí parado a que esperara una respuesta sólida. —¿Entonces tienes miedo de enseñar tus sentimientos al mundo? —No Jess… solo… quiero que me des tiempo. Jess se echó para atrás y luego se levantó del suelo, quería besarla otra vez como lo había echo en el hospital, pero seguramente los padres intervendrían, ¿Qué era aquellos que le dejaba tan loco? ¿Sería sus ojos? ¿O serian su hermosa tez? —Vale, te daré tiempo. —¿De qué sería la canción que tengo que componer? ¡Tuche! Ahora estaba interesada. —Pues… Lo que sea, solamente lo que sientas. —Creo que no… me da dudas en si mis sentimientos no Eh… ¿cómo puedo decirlo? No he vivido las suficientes experiencias como para escribir algo que sea en base a eso, pero tendré que averiguar algo en internet. —Ella se dejó caer al selo deslizándose por su cama— creo que no es buena idea. —Se encogió de hombros. —Vale creo que eres muy insegura. —Sí. Siempre ha sido un problema que me ha caracterizado, es por… —Lo sé.—Interfirió Jess rápidamente. Jess se puso en cuclillas y luego tomo sus manos entre las suyas.—Se muy bien lo que padeces, pero no importa, solo haz las canción. La voz ronca de Jess era un calmante para la chica, había algo en su timbre vocal que la hacía relajarse, como una sensación de ternura y tranquilidad, posiblemente porque nadie le hablaba con tanta sinceridad como él. —Jess gracias por todo. —No tienes nada que agradecerme tonta—El pellizco sus mejillas con las manos desnudas, el calorcito que desprendía era tierno. Hizo que Alison se pusiera roja, aunque Jess no lo notaba. Tenía una necesidad de probar sus labios. Verlos hinchados después de poseerlos completamente y no dejar ni un solo centímetro de su boca sin descubrir. A veces Jess tenía ese extraño sentimiento en su cuerpo, no podía controlarlo, enseguida pensó que tal vez estaba enamorado de Alison, pero ella era muy bella como para negárselo, en pocos días lo había envuelto en su  telaraña y se lo había comido como a una mosca. Cayo en las trampas de una arpía amorosa, probablemente no estaba en los planes del muchacho enamorarse de alguien como Alison, Bella delicada y con futuro esperanzador. Pero paso, ahí estaba sentado a un lado de ella, en aquella idílica mansión gigantesca en donde podían vivir todos los romances que quisieran, al verla a los ojos se desataba un torrencial de emociones, era como cuando abría el grifo del agua, las tuberías se llenaban hasta el último rincón, eso mismo pasaba en su corazón. Cuando veía a Alison no podía controlarse y le tomaba tiempo actuar con cordura, porque en lo único que pensaba, era en tomar sus brazos y pasarlo por encima de su cuello, seguido de alguna caricia caliente y un beso enardecedor. ¿Porque? Los sentimientos ya habían actuado, el corazón palpitaba más fuerte en su presencia y hasta podía estar más feliz, así el mundo se cayera en pedazos a su alrededor, estaba enamorado y no lo podía negar, cuando estaba pequeño escucho varias historias sobre el amor, pero nunca lo había experimentado, probablemente porque nunca busco a alguien que tomara por compañera, pero en varias ocasiones pensó en como seria eso. Lo que los adultos practicaban. Y ahora que lo estaba sintiendo no quería dejarlo ir. Las chicas de su clase nunca le llamaron la atención. Algunas bajitas y monas pero hasta ahí, habían altas y rubias que cualquier chico estaba dispuesto a verlas como una princesa pero tampoco pasaba nada. Inclusive Jazmín era una de las muchachas más bonitas de la secundaria y ya se le habían declarado tres veces en el mismo año algunos de sus compañeros, pero tampoco le gustaba. Hasta que llego Alison a su vida cambiándolo todo, cambiando hasta la estructura molecular de su cuerpo. —Jess deja mis mejillas me las vas a arrancar.—Suplico Alison. Jess apenado se incorporó nuevamente. —Bueno… perdón no me di cuenta. —No pasa nada. ¿Quieres que juguemos? > Fue lo que pensó Jess. Tomo calma para responder a la pregunta. —¡Juguemos! Inmediatamente Alison saco un tablero, jugarían parchís, busco algunas fichas en el estantillo del armario. Entonces Alison se volvió a poner como estaba en la posición inicial, el tablero separo más el cuerpo de Jess del de ella. Cosa que le disgusto un poco, quería seguir oliendo aquel maravilloso olor a frutas que destilaba la chica. —¡Empecemos! Jess abriré yo luego entonces tu seguirás. —Vale. ¿Cómo Alison podía ser tan linda? ¿Y tan desafortunada? Si tan solo pudiera hacer un poco más para que ella, pues… Sobreviviera más tiempo, aunque suene cruel describirlo así. Jess embobado en su bello rostro y en la idílica curva de su cuerpo delicada y leve —Pero adorable— se dejó engañar completamente por ella y gano las primeras tres partidas, que fueron completamente rápidas, porque Alison se enfocaba en ganar. Mientras que Jess. Bueno hacia lo posible para no caer como un tonto en el encanto soberano de su interlocutora. —Jess has perdido muy rápido, ¿seguro que sabes jugar? Que Dios le diera paciencia para no mandar todo al infierno y plantarle un beso en donde iba a meter su lengua hasta la garganta. ¡Diablos! Sí que la deseaba. —Eh... Si, solo es que no estoy en lo mío. Seguro que no es mi día. ¿Tienes muchos juegos como para nunca jugarlos no crees? —No los juego, Bueno a veces con los empleados, pero están ocupados que no pueden tener mucho tiempo libre. —¿Pero entonces con quien los jugabas? —Jugaba a las cartas sola… Esa respuesta dejo el corazón de Jess arrugado como un papel cual desechado al basurero. —¡Que! —Sí. Creo que nadie tenía tiempo para mí, entonces debía entretenerme en algo y cuando no quería leer juagaba al solitario. Pero bueno… tampoco es que fuera tan malo. Luego mis padres compraron para mí una laptop cuando tenía quince y empecé a descubrir un nuevo mundo, y ya no me sentía tan sola, pero igual a veces necesitaba desesterarme con algo. —A veces sentirse solo es peor que estar sediento en un desierto… —¿Tú lo has estado? —No pero… mis padres murieron cuando era pequeño y nunca me crie con nadie que me diera más que regaños y órdenes. Así como lo hace Coby. —Él te quiere… —Lo sé, pero —Se encogió de hombros— No es lo suficiente para mí, porque me falto desde siempre el amor de madre, claro Coby para mí ha sido el mejor de los padre, y a la vez el mejor hermano, pero… ¿cómo haces una travesura si tu papa, es tu hermano? Alison esbozo una sonrisa tierna. —Yo en cambio no tengo una hermana con la que hacer travesuras, pero tengo una madre con las que haría las peores cosas y lo mantendría en secreto. Jess sonrió e hizo a un lado a su tablero para luego acercarse un poco y sacar los naipes. —Oh vamos a jugar póker. —Creo que eres la única chica que a tu edad sabe jugar póker. No sabía si la estaba insultando o elogiando, pero entonces le cayó bien el comentario, estaba comprendiendo que Jess, era un chico que le gustaba ser sincero. Cosa que le encantaba a Alison. Al  principio cuando se conocieron Ali pensaba que era uno de los típicos capullos que salían de su casa con su pandilla a drogarse y emborracharse en fiestas con mujeres explosivas, que le gustaba estar con una chica a una hora y a la siguiente estar con otra, que le gustaba hacerle daño a las personas, y que además no quería tener nada que ver, con nada que respectara a lo sentimental, pero detrás de aquellos ojos castaños y envolventes caricias. También estaba un muchacho tierno, que había sufrido tanto como ella, Jess también cargaba una cruz solo que él no la quería ver, o tan siquiera no quería saber de ella. Y era ese comportamiento el que le daba fuerzas de voluntad a Alison. Si tan solo pudiera ser como ese chico, seguramente ni la muerte pudiera pararla, ¿pero entonces como empezaba a ser como Jess?, pero esa no era la pregunta indicada, porque Jess era Jess, lo que ella tenía que saber era como pararse del suelo así la vida te esté dando la tunda más grande que nadie ha recibido. No tenía sentido, a veces las cosas en la vida no tenían un puto sentido, pero en cargo a las cosas tampoco venían en los momentos indicados. Alison tenía que esforzarse para poder ver, lo bueno de la vida, antes de las cosas malas que siempre pensaba. Aunque su cabeza sufría de un torbellino bestial, pero se esforzó para ponerle conversa a Jess que empezaba verse aburrido. Lo único que no pensaba de él, era solamente que sus sentimientos, habían estado tan ligados al muchacho. —Jess que me dices de la escuela ¿cómo es? —¿Nunca has ido?—Miro incrédulo. —Desde que estaba en primaria. Jess sintió un leve sentimiento especial por Alison. —Bueno… es que tampoco hay nada de que perderse, pero te puedo decir que es un lugar llenos de cabezotas y capullos, algunos momentos divertidos y con profesores que te andan regañando todo el tiempo. —Vamos no seas tan… despectivo. —No lo soy claro que no… pero es que es la verdad y no te quiero mentir poniéndote un mundo de maravillas. Es la realidad. Jess tenía toda la razón. —Bueno te doy la razón pero… no creo que sea tan malo. —Algún día lo veras.—repico Jess. —Jess creo que me he saltado varias partes de mi vida. El frunció el ceño y ladeo la cabeza sutilmente. —¿Cómo qué? —Los besos, las caricias, novios, fiestas todas esas cosas—Vociferó. Jess rio al escucharla era una propuesta tan deliberante ¿Por qué se fijaba en cosas tan triviales como esas si tenía una vida buena? Bueno… tan siquiera en lo que se puede decir buena, exhortando que estaba algo enferma lo demás era muy bueno, ¿Cuántas chicas desearían estar en su lugar?, Familia millonaria, casa bonita, comodidades, y ahora una vida de ensueño. El problema con Alison solamente era uno: no creía en ella, no creía en sus habilidades y destrezas, estaba eclipsada por la desgracia de su destino, pero si la vida le había puesto a Yosem en el camino, el muchacho de pelo castaño y piel clara iba a ser todo lo posible para que ella, estuviera conforme con su vida, si es que; Jess odiaba verla así, de esa manera todos los días de su vida, tan cabizbaja, pusilánime, insegura. Odiaba que pasara los días así. —¡Creo que las cosas!—Jess hizo una pequeña pausa y luego continuo— no tienen un tiempo específico para que pasen, solo pasaran cuando el destino crea que sea necesario creo... Dubitativo dio unos pequeños golpecillos en sus labios con el dedo índice. —¡Tu respuesta no me convence Jess!—Protesto a la par que se paraba del suelo para recostarse en la cama. —Vale pero es lo que hay niña, te tienes que conformar. Ella frunció el labio en tono de desagrado. —Creo que es algo muy tonto que me digas que no hay una fecha para los momentos importantes, cuando sabes que en la vidala mejor etapa es la secundaria. Jess frunció el ceño. —si lo sé. Pero se puede vivir una buena etapa en todos los momentos de la vida, incluso estando viejos. —Lo dudo. —Entonces como crees que va a mejorar, si tú te propones a quedarte en el mismo bucle.—Jess dio algunos pasos por el dormitorio, y luego se paró en la ventana para ver hacia afuera. Alison miraba atenta a su chico. Jess resoplo un par de veces antes de espetar alguna palabra. —Creo que debes tener más fe. —¿De qué me sirve la fe caminando a ciegas por un laberinto lleno de rocas filosas? Un movimiento en falso y zas se acabó el juego. ¡GAME OVER! —Cambia la actitud Alison, No puede seguir así. Ella a la defensiva se acurruco entre sus sábanas blancas y dio un par de vueltas en el colchón. —¡Inténtalo!—atento. —No me hagas ir a por ti Ali.—Advirtió Jess. Ella se echó una carcajada debajo de las sabanas. Inmediatamente Jess se dejó llevar por sus sentimientos y se lanzó al colchón, intento tomar a Ali por las manos pero ella se escabullo para abajo, Jess en su búsqueda manoseo todo su cuerpo rechoncho y con llantitas en el estómago, era la primera vez que la tocaba así. Y no se iba a contener teniendo una oportunidad como esa entre sus manos, aquella pequeña se comportaba como un ratoncillo queriendo escapar del gato, pero Jess era demasiado hábil para dejarla escapar, cogió una de sus piernas y la jalo tiernamente, hasta que ella dejo de moverse. —¡Trampa! Señor Jess—Reclamo Ali. —No para nada.—Echándose una risa burlona. Ella empezó a darle patadas, una horda furiosa de patadas impactó en el vientre del muchacho, pero con carácter evasivo Jess esquivo las que pudo. Eso hizo que ardiera un deseo intenso en su cuerpo, quería atraparla, capturarla, retenerla, y que comprendiera una sola cosa. El estaría con ella en todo momento. —Ali deja de escaparte…—Pidió Jess. —Atrápame—Ella destapo la cobija en donde estaba escondida y luego le dio un cabezazo a Jess en la frente—, ¡Ja! No que resistías mucho. Jess se echó para atrás y mascullo algunas palabras mientras Alison salía y se escapaba al otro lado del dormitorio a donde estaban los libros, cogió del sillón un almohadón grande y luego puso enfrente de su cuerpo simulando un escudo para protegerse del muchacho. Jess parecía furioso y se levantó de la cama con un brinco, incorporándose nuevamente a la pelea, cogió uno de los cojines que estaban en el sillón y luego lo lanzo a la chica con cuidado pero igual estaba cabreado, Alison se defendió como pudo. —¡No!—Dijo entre carcajadas. Le parecía divertido hacer eso. —¿Entonces para que empezaste? —¡ay Jess!, no entiendes nada. Me encanta jugar con las personas… Jess rápidamente se abalanzo a ella para atraparla, pero justamente un momento antes ella se apartó y volvió a lanzarse a la cama.  Jess se dio un pequeño golpe con la estantería, Alison rio como nunca al verlo así, Jess se puso rojo en su totalidad. —¡No hay nada de divertido! —¡Si mucho! Me gusta verte enfadado. Jess siseo. —¡j***r! Alison se echó una carcajada mientras se volvía a levantar de la cama. Jess fue directamente a ella, pero le esquivo, lo hizo caer. —Déjate agarrar. —No. La fruta más deliciosa es aquella que cuesta en obtenerse. —Déjate de payasadas ya verás… Ali volvió reír de esa manera burlona, que decía una cosa muy clara, aunque lo intentara no la iba a atrapar porque había aprendido de la mejor. —¡Eres mala Alison! —¿Tu lo crees Jess? Alison puso una mirada tierna en su semblante y luego pestañeo más rápido de lo normal. Tenía claro que eso ponía a Jess de maravillas. ¿Cómo iba a decir que era mala? Le parecía la mujer más bella que nadie en el mundo: tanto que no podía soportar tenerla tan cerca y no poder plantarle un beso. —¡Argh!—Gruño Jess sin contestar nada. Alison se rio un poco, luego le miro a los ojos fijamente dándose cuenta que cuando estaba enfadado también cambiaba un poco el color de sus pupilas estas parecían más claras ahora, que mono era el chico que le gustaba. —Perece que el Señor Jess, es un rezongón. Con la rapidez de un disparo Jess intento acercarse a Alison, pero esta termino por evadirlo, y se levantó de la cama con pasos agiles mientras el torpe cuerpo de Jess, se estrellaba contra la almohadas con la cabeza metida en ellas. La rabia se le subió a la cabeza. —¡No soy un rezongón!—Grito. Alison se rio a carcajadas. Jess se levantó pasiblemente de la cama, haciendo movimientos lentos para que Alison no se fuera a asustar ahora solo quería hablar con ella, de cosas importantes, como la canción o como lo que harían para la próxima visita. Sabiendo que el tiempo estaba en su contra entonces tenía que tener siempre algo en mente para no perder ni un segundo de su existencia. —¿Qué haremos mañana? —No lo sé… Ella se acercó lentamente hasta tomar su cabeza entre las manos. —Lo siento no quería burlarme de ti.—Dijo con su tono de voz más tierno. —Lo sé… tranquila… solo es que me dejo llevar por las emociones. Quiero que salgamos Alison a conocer el mundo… Ella cerró los ojos y le brindo una sonrisa ligera. A Jess se le lleno el corazón de compasión y porque no… Levantándose rápidamente, se apodero de los labios de Alison, con sus manos la acerco más a su cuerpo, la estrecho en un abrazo y la poseyó con su lengua. —Jess…—Intento decir Alison pero fue detenida por los labios del muchacho, rápidamente cerro los ojos y disfruto de aquel beso caluroso. El interior de Alison era caluroso y tenía un sabor a fresas, seguramente era la pasta dental que utilizaba por la cual siempre tenía ese aroma, pero era delicioso, combinado con las vueltas que se infringían en la lengua de la chica, era de lo más exquisito y guardaba sus deleites sobre ese aroma, siendo la base de todo el gustoso sabor de la chica, los labios de Alison estaban calientes y desquebrajados, pero también eran suaves y tiernos al contrario que los de Jess, que estaban más ásperos pero guardaban su toque de masculinidad, a veces Jess aplicaba un poco más de fuerza y rozaba el paladar, haciendo tambalear y sacudirse a Alison, le encantaba que le hicieran eso. Hasta en sus sueños más húmedos y profundos. Con las respiraciones trabajosas, Alison intento separarse porque ya se estaba quedando sin aire, pero después de un rato se acostumbró a que el, tomara posesión de su boca con todas las anchas que quisiera, si es que se sentía mujer con esos besos tan cargados de pasión, de sentimientos, de amor, no de la falsa lástima que le tenían los demás, era algo real y palpable, como el cuerpo de su interlocutor, siendo un poco más alto y tener el aspecto frágil, pero ella mejor que nadie sabía que era uno de los chicos más fuertes que había conocido en su corta y trágica vida, tan fuerte que le contagio esa fortaleza—Claro que no llegaba a ser como la de él— sin embargo, la hacían reír y sonreír cuando lo único que esperaba era una profunda oscuridad como futuro y una vida en la senda de la soledad y enfermedad. Deseando saber que era el amor. Pues entonces ya lo sabía, ya sabía porque Romeo murió por Julieta, o porque los hombres mataban por mujeres. Jess siguió avanzando. Marcando cada parte de su boca como suya, no quería dejar ni una parte sin explorar y saborear, sin sondear y mapear, en el sí aplicaba el término: besar como si fuera la última vez, ya que aquella maldita enfermedad de Alison, le impedía hacer un futuro lejano, pero lo que si podía ofrecerle era darle un presente placentero. Lo más que pudiera. Jess pasó sus manos por la espalda de Alison, era reconfortante y a la vez tierno, suave, caliente y sumiso. Jess intensifico el beso, con más fuerza se introdujo en la boca de la chica, Ali sorprendida se estremeció un poco asustada, daba la impresión que la quería comer a bocanadas, pero no era eso, era la pasión que estaba contenida en el pecho del chico, mezclado con los miedos de perderla, de no poder verla nuevamente, Alison también quería consumar todo aquel fuego que ardía cuando Jess le miraba solo a ella, cuando fijaba sus ojos encima de sus piernas. —Aunque se había esforzado en ocultarlo ella lo notaba a la perfección— sin embargo nunca se había sobre pasado. Mirar tampoco era delito. Alison puso sus manos en la espalda generosa y fuerte del chico sintiendo su respiración agitada y también el calor que emanaba de su cuerpo, parecido a un volcán en plena erupción. Estaba conmovida, también deseosa, y muy a gusto con aquellas caricias tan lascivas pero pasionales que le daba Jess, que mejor prueba para demostrar el amor, que un beso. Como decía, los besos eran importantes y al igual que la confianza no se le daban a cualquiera. Pero Jess tenía ambas cosas, su confianza, sus besos, y su corazón. Jess no se quería despegar de aquellos labios tan dulces y tan suaves, eran el paraíso convertido en una mujer, ¿Cómo hacía para controlarse ahora? Cada vez que la tuviera cerca iba a querer  besarla, aun no sabía cómo iba a responder cuando terminaran de besarse, por eso retrasaba el beso aún más, haciéndola creer que la deseaba mucho, y era cierto, la deseaba tanto que podía besarla por el resto de la tarde, pero sabía que Karen también estaría vigilando, ese beso tampoco era planeado, fue un acto que hizo cuando vio a los labios tan suaves de Alison esbozando aquella sonrisa en su rostro, se veía tan genial que quería saber a qué sabían. Era una cosa de otro mundo, los deseos llegaban a la cabeza y se acumulaban, y por efecto de aquella boca tan sublime caía como esclavo de una chica que casi estaba en el limbo de la vida, el amor era muy extraño pero tampoco iba detenerse para pensar eso, solo quería amarla. Amar a una chica que estaba desolada como un paramo frio y lluvioso. Puesto que el seria el sol de esa chica. Poco a poco disfrutaba del interior de su boca, quería quedarse allí plácidamente hasta que el tiempo se acabara, y hacerse eternos con el universo, pero el tiempo era un factor que influía en todos los destinos subyacentes bajo su yugo, ante una realidad desolada y déspota, ante una caricia de amor, que podía cambiar la historia de ambos, pero el tiempo era el principal rival de Jess, también de Alison, pero personalmente de Jess, quien estaba harto de vivir con aquellos miedos en su pecho, ¿Cuál sería la reacción si un día no encontraba a Alison?, no podía ver su sonrisa, o besarla como lo hacía ahora, nunca había pensado en un mañana desde que ella apareció, porque se concentró en vivir el hoy, y hasta era emocionante, porque se comparaba con una aventura medieval donde aquel caballero no sabía a donde se dirigía ni si regresaría a casa, sin embargo estaban en el siglo veintiuno, las cosas cambiaban, y Alison tenía otras metas, la lista por ejemplo, aunque fueran deseos momentáneos.  Se incorporó más a su cuerpo hasta que estaban tan perfectamente unidos, que reían al unísono y hasta sus pensamientos se sincronizaban en uno solo. Se amaban. Jess se separó de los labios de Alison, y luego bajo su mirada cerro los ojos y reposo su cabeza, en el pecho de Alison. Ella le acaricio el cabello. No sabía que decir. Tampoco sabía qué hacer, solo sabía que tenía que disfrutar aquel momento, aquel calor tan bonito que le ofrecía su chica. Intento mascullar algunas palabras pero no se dio nada. Temiendo porque Alison se incomodara en aquel momento… —Ali, creo que debemos hacer la canción, trabajar en ella.—Jess carraspeo Y esbozo una sonrisa.
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