No quería aceptarlo, porque tenía que ser así, Alison no merecía aquel destino infame, entonces como podía hacer que se sintiera mejor, podía perderla en ese mismo instante, ¿que tenía que hacer?, porque la vida tenía que ser tan Mala. No mala no era la palabra sino: !Hija de Puta! Era un futuro inclemente al que no le daban una pizca de misericordia, entonces claro que se iba a sentir mal. Ahora también necesitaba hacer que Alison se sintiera bien, ya que dependía su vida de ello, miro al techo toda la noche, pero el domingo llego rápido y las cosas no pudieron cambiar, estaba cansado y sus ojos se sentían pesados, en poco tiempo llegaría Coby y quedaría dormido.
Los últimos minutos que estuvo despierto pensó en cómo hacer feliz a Alison; concluyo en que la única manera, fuera bueno o malo, era cumplir sus sueños, aquella lista, más tarde llamaría a Karen para que facilitara su lista de deseos, si es que quería ayudar verdaderamente. Las emociones en Jess no dejaban de fluir, una mezcla entre desesperación y tristeza combinadas con frustración no querían salir de su cabeza, lo atormentaban como una os de la muerte que le perseguían perplejamente por un valle de caos y desolación.
Jess siguió mirando al techo como si buscara la solución a algo imposible, estaba perdido en las estrellas.
Donde podía ser feliz con Alison sin una enfermedad que lo atormentaba.
Las cortas palabras que su mente fue procesando se fueron desvaneciendo por culpa del sueño entonces al cabo de las tres de la mañana quedo dormido, pero estaba tenso, pensaba en reparar aquella situación que no podía ser mejorable.
Alison se había quedado dormida en el sofá, estaba cansada, y sus pulmones agotados por un día de tantas risas. Karen entro al dormitorio a ver como estaba, se acercó hasta ponerle encima un edredón para cobijarla, entonces también puso una mano en su frente, comprobaba si no tenía fiebre, pero la prueba salió negativa. Su niña yacía un poco sudada, mientras dormía, tenía una sonrisa hermosa que perfilaba el delicado rostro a la perfección. Miro horrorizada aquella expresión de soledad que la reprimía, su hija era una de las más bellas, entonces sintió lástima porque alguien tan grande estuviera reprimida por aquellas cosas tan horribles, como lo era la muerte. Deslizo los dedos por sus cabellos acariciándolos nuevamente. No quería que muriera, una madre nunca quiere que su hija muera, pero tampoco podía hacer algo… todo estaba fuera de su alcance, sintió el dolor en su alma, más tarde termino de contemplar la belleza de su hija, se levantó de un lado suyo y deposito un beso de buenas noches en la frente, poco después cerro las cortinas del dormitorio y apago la luz, rezo uno de los rosarios pidiéndole a Dios, como fiel creyente, un acto de misericordia, un milagro que la sacara de la tragedia, y luego se fue a la cama, esperando que Maikel llegara de Trabajar.
Alison se hizo la dormida: pudo ver como su madre sentía pena por ella, lloro en silencio para desahogarse.
La muerte estaba cerca, nadie podía detener aquella bomba de tiempo.
La hora le estaba llegando. Se terminaba el tiempo.
No podía hacer nada más que ver, como los demás se esforzaban constantemente por ella, mientras ella se quedaba dormida, pero de un sueño que no iba a despertar nunca, para bien de ella dejo de pensar en tonterías y entonces cerro los ojos y quedo dormida.
Ojala pudiera despertar mañana y ver a los ojos de Jess para volverlo a ver y hasta volverlo a besar.
¡Ojala!
La mañana siguiente Jess llamo a la casa de Alison, esperaba que el que respondiera fuera Karen, pero no, casualmente fue Maikel. Tomo una bocanada de aire, no sabía lidiar con ese tipo.
—¿Quién es?
Jess guardo silencio, esperaba que se hartara y que colgara el teléfono. Pero no sucedió así. Maikel se empeñó en conocer a quien estaba llamando a su casa.
—Soy Jess, —Hablo fuerte y claro y luego continuo—por favor quiero hablar con Karen. —No sabía de donde saco aquellas valentías para hablarle al hombre, pero lo hizo y sin titubear.
En el otro lado del teléfono, pareció que Maikel estuviera mascullando algunas maldiciones, Jess escucho algunos pasos y unos ruidos por la bocina, estaba convencido que las cosas estarían bien, el aire volvió a recorrer su cuerpo luego de aquella presión infernal que estaba pasando por alto.
Hasta que la Voz de Karen se escuchó por el parlante.
—¡Si Jess! Dime que pasa…
—¡Eh! Creo que tenemos que hacer realidad un par de cosas que quiera Alison, puede ser que mejore así.
La comunicación era pesada, no se escuchaba muy bien las cosas que decía Jess, y viceversa.
—¿No entiendo lo que dices Jess?
—Karen hablo de la lista de sueños, la lista. De Alison.
Karen pudo distinguir solo algunas palabras, pero eran más que suficientes, tampoco tenía que alargar tanto la conversa.
—Bien la llevare… —Karen colgó el Teléfono.
Jess quedo indeciso pero escucho que la Señora Karen estaba al tanto de lo que quería, Finalizando la llamada y aprovechando que Coby estaba durmiendo, salió de casa a dar una vuelta necesitaba dar algunas vueltas para despejar la mente y poner empeño en la máquina, ideas que pudieran servir de algo para la fabricación de aquel instrumento, necesitaba hacerlo, porque también estaba en juego la vida de Alison, carecía de tiempo, pero también tenían alguna ayuda, aunque fuera poca.
Camino por el barrio hasta encontrarse con sus amigos de toda la vida, Jeyson Lisad y Peter. Todos ellos eran una banda destinada a hacer travesuras sin descanso.
—Vaya ya te dieron de alta.—Dijo Lisad al ver a Jess acercarse al refugio.
El refugio era un lugar en donde siempre pasaban tiempo de ocio, definitivamente era una banda en la que los pequeños criminales se reunían a pasarla bien.
—¡En hora buena Jess! tenemos que planear el golpe a la biblioteca y sacar de allí unas computadoras.—Dijo Jeyson. Mientras lanzaba chispas por los ojos.
Jeyson era el cabecilla del grupo, constantemente tenia algunos roces con Jess, pero luego lo solucionaban con una reta, y posteriormente una disculpa, eran buenos amigos.
—Dudo que pase… Tengo que hacer algunas cosas. Pero luego podre, porque mejor no me enseñas las armas que han hecho bandidos.
Peter saco algunas cosas que habían improvisado para el golpe. Entre ella una escopeta de aire comprimido, que mato a un gato en su prueba, entonces decidieron mantenerla en secreto, las paredes tienen oídos.
Jess pasó el día con sus antiguos amigos, escuchando el plan para asaltar la biblioteca de la escuela donde estaban las mejores computadoras, que valdrían una pasta y se divertirían usándola para algunas cosas.
Luego se dio cuenta que el tiempo había pasado muy rápido y volvió a casa apresurado pensando en que voy ya había despertado, al llegar vio el carro de Karen estacionado en la calle, > entonces rápidamente fue a la casa, primero reviso el carro pero no tenía una duda en sí, Karen estaba en la casa, seguramente hablando con su hermano, Jess tomo aire y lo contuvo en sus pulmones para luego ir a la sala de su casa, allí iba a enfrentar otra batalla, tanto con su hermano como con el mismo.
El momento más difícil era hacerle entender a Coby que necesitaba las cosas que estaban en la lista para poder sacar a Alison a cumplir aquel sueño que estaba escrito en su libreta. Posteriormente entro a la casa.
Karen le miro, estaba sentada en uno de los sillones de frente a la chimenea.
—Hola Jess. —Ella saludo con una voz tierna.
Jess le devolvió el saludo y luego subió a cambiarse, bajo las escaleras para sentarse a un lado de Karen, Coby hacia algunos bocadillos, tenía unas ojeras descomunales, la fiesta de ayer le había sacado hasta último soplo de aire de los pulmones, y sus ojos también estaban rojos, seguramente había bebido algunas copas. Aunque no lo estaba culpando, nadie debía hacerlo.
—¿Trajiste la lista?—Pregunto Jess.
Karen asintió con la cabeza.
—Me costó un montón sacarla sin que supiera que la estaba buscando, cópiala y luego me traes el papel.
Rápidamente Jess hizo lo que ella ordeno, Coby llego con bocadillos para la Mama de Alison. Karen se sintió en un cálido hogar, mantuvo algunas conversaciones sin importancia con Coby solo para ganar tiempo, era la introducción a la conversa más grande e importante: Alison. Jess admiro como ella tenía un disimulo exagerado, como convertía una palabra en cien y como sintetizaba y ponía a Coby contra las cuerdas a la vez que respondía sus preguntas. Sin duda esa señora era peligrosa, tenía lo más poderoso de un ser humano: Experiencia. Coby en ocasiones titubeo, tenía miedo de responder algunas cosas. Hasta que soltó una pregunta que dejo el escenario completamente en silencio. Para esto Karen no tenía una respuesta concisa.
—Karen ¿a qué se debe tu sorpresa? ¿Qué te traer por aquí?
Jess trago saliva, terminando de escribir algunas palabras se giró a la sala y entonces intervino rápidamente.
—Coby tenemos que decirte esto… Quiero cumplir los sueños de Alison.
Karen quedo sorprendida.
Coby ladeo la cabeza. Parecía no entender a que se refería.
—Explícate cabezota. —Jess gruño indignado de que no lo respetara.
—Fácil, el motivo por el cual Karen está aquí, era porque vamos a cumplir los sueños de Alison antes de que… —No podía decir la palabra, se le formaba un nudo en la garganta. Y miro al suelo mordiéndose los labios inferiores y apretando los puños con fuerza.
—Coby—Dijo Karen— Alison tiene una enfermedad delicada, y tiene poco tiempo.
Allí estaba otra vez la paciente y conocedora Karen, tenía una respuesta adecuada para todo.
Coby se quitó el gorrito que cubría sus cabellos rubios y dejo caer hasta los hombros su cabellera. Miro avergonzado a los ojos de Jess estos estaban soltando chispas, se podía ver la determinación del muchacho.
¡Mierda! Coby no se lo esperaba. Fue una estocada que lo dejo en el piso, además con aquella resaca que tenía en la cabeza; caricia de poder para razonar. A esto se refería Jess con la lista, ahora entendía porque. Pasos sus manos por su cara frotando su apariencia demacrada, luego tomo una bocanada de aire y con paciencia regreso a la conversa. Karen y Jess esperaban a que hablara algo, porque se había puesto pusilánime.
—Lo siento Karen no lo sabía, de verdad siento pena por ello. Espero que Alison pueda mejorar.
Con una mirada tierna Karen acepto sus condolencias.
—Coby cabezotas, tenemos que ayudar, deja tu actitud y mueve el trasero a comprar las cosas que necesito.
Coby sintió ganas de darle un puñetazo en el estómago a Jess para que se comportara, pero le daba pena con Karen.
—¿Cómo puedo ayudar? —Pregunto Coby a Karen quien tomo un sorbo de café.
—Compra las cosas que necesita Jess—Fue la única respuesta.
Jess asintió con la cabeza.
Coby hizo una mueca en la cara, estaba cansado tanto que quería desplomarse a dormir, pero no tenía tiempo ni tampoco ganas con aquellas declaraciones.
Pero estaba seguro que debería hablar con Jess de algo importante más tarde, cuando Karen se fuera de la casa. Era una conversa un poco más pesada, de lo que estaban teniendo ahora. Entonces lanzo una de sus miradas para poder mantener quieto a Jess.
Jess conoció esa mirada a la perfección: estaba en problemas. Lo que le faltaba.
—Ayudare sin dudas Karen, pero necesito saber si mi hermano corre peligro, ya sabe que es menor de edad.
—No en lo absoluto, nada de peligro.
Coby se tranquilizó mucho más.
—Tenemos un plan que puede funcionar.—Dijo Karen— pero eso te lo tiene que explicar tu hermano. Por los momentos me voy, me siento agradecida por el buen recibimiento, ahora seguro que necesitan hablar. Jess estaremos en contacto.
Karen dio un abrazo a Jess, él le dio la lista de deseos, Karen confirmo que había escrito los deseos en otra hoja y luego se fue.
Jess no quería que se fuera, sabía que Coby iba a tomar otra actitud de la cual tenía que temer cuando ella se subiera al auto.
Karen cerró la puerta y entonces Coby soltó un suspiro.
—¿A qué juegas niño?
—No juego a nada.
—¿Entonces qué quieres con Alison?
—Quiero cumplir sus sueños antes de que muera.
—¿Muera? ¿Muera? Acaso eres Dios para decidir que pasar con ella.
—Los doctores dijeron que iba…
—¿Y acaso los doctores son Dios?—Grito Coby, Jess sintió miedo— ellos no pueden decidir sobre la vida de nadie, solo están para ayudar a la gente que se enferma entiéndelo. —Luego de dar algunas brazadas al aire en tono furibundo, Coby se corrigió y tomo control.
—¿Compraras las cosas?—Jess no quería discutir no ganaría nada con eso.
—Si me aseguras que no pondrás en peligro la vida de Alison.
—Nunca lo haría.
Coby vio los ojos de Jess, brotaban de ellos una determinación innegable.
Coby asintió con la cabeza y salió de la casa a tomar algo de aire que necesitaba.
Tras un fuerte portazo Jess subió callado a su habitación para examinar los sueños de Alison. Ambos estaban frustrados y cansados.
El lunes empezó muy temprano entonces Jess tenía que ir a clases, posiblemente estaban en los terceros exámenes del curso, se los había perdido, estaba en el hospital. Posiblemente las cosas iban a ser mejores cuando despejara su mente un poco, pero no podía dejar de pensar en Alison, miraba distante a la ventada, cada cinco minutos un profesor le llamaba la atención o se daba cuenta que no estaba copiando nada en el cuaderno, Jess solo mascullaba algunas palabrotas luego empezaba a tomar nota, aunque lo que quería era ver a Alison. Tenía que pasar más tiempo con ella antes de que… la hora llegara.
Para la ultima hora Jess se había convertido en un rebelde sin causa y hasta contaba los segundos para Salir de clases.
No había experimentado nada parecido desde que era niño y estaba en la escuela en donde se fugaba para luego ir a jugar en la nitendo, pensó que su control en la vida era perfecto pero aquellos momentos de necesidad e incontrolada regresaban a su vida por culpa de una chica, ¿Que tenía Alison que lo mantenía loco?
No era constante de que podía sentir mucho amor, pero también podía sentirlo al máximo, porque sabía que cada día, podía ser el último, en su corazón nació un sentimiento que era solo para Alison: Ama como nunca. Le puso a ese sentimiento, para reconocerlo cuando estaba con ella.
A la ultima hora una de sus amigas se acercó; ella era Jazmín, una chica bonita de cuerpo esbelto largas coletas de caballo y una cara extremadamente cuidada, nunca hablaban mucho pero se conocían desde que eran niños y mantenían la amistad con algunos saludos y de vez en cuando una conversa que llenara sus recuerdos como amigos.
—¿Pasa algo Jess?
Jess volteo para verla, era raro que ella estuviera allí, nunca nadie le preguntaba que le pasaba en su vida, jamás.
—Para nada, solo pensaba en algo.
—¿Tienes problemas?¿te acosan?
Jess negó inmediatamente con la cabeza. Jazmín estaba más interesada, su mirada que escondía unos ojos profundo crispaban una necesidad de saber lo que Jess tenía escondido que en la semana anterior no.
—No es eso en lo absoluto, solo pienso en cosas no le des importancia.
—Seguro que es algo con tu hermano ¿pelearon?
Claro al ser ella vecina siempre se enteraban cuando Jess y Coby peleaban, lo hacían con frecuencia y ella se encargaba de reconciliarlos.
—¿Jazmín puedes guardar un secreto?
Los ojos de Jazmín saltaron en una emoción radiante.
—Si me encantan los secretos dímelo… —Aplaudió con emoción.
Jess miro para ambos lados.
—Mejor en otro lugar, que tal si me acompañas a casa esta tarde cuando salgamos de aquí.
Ella afirmo con la cabeza.
Jess podía confiar en ella, así que no tenia de que preocuparse, más tarde cuando salieron de clases, ella acompaño a Jess a casa, mientras el con un tono de voz bajito contaba absolutamente todo. Era la única forma de desahogarse y calamar su agitado corazón. La cara de jazmín cambiaba de emoción a compasión, entonces fue la primera persona además de Coby que sabían de Alison. Ella juro no contarle a nadie, más bien Jess hizo que jurara sobre la biblia que no se lo contara a nadie, o terminaría odiándola por el resto de la vida, y obviamente Jazmín era lo emocionalmente estable para no cometer un error como ese.
Llegaron a casa y se despidieron, mientras que Jess subió se bañó y se preparó, llamo a Karen para que lo viniera a buscar.
Dos horas más tarde ella llego con su carro, y lo llevo a casa donde estaba esperando Alison. La chica esperaba atenta en la silla de estar contemplaba el libro que le había regalado Jess, siempre lo hacía: veía las primeras páginas luego contemplaba el mensaje que dejo Jess antes de la fuga, luego suspiraba con resignación y por ultimo lo cerraba y lo ponía en su escritorio, adyacente a su cama, y así los últimos días.
Los ojos de Alison tenían un dolor, encerraba tristeza en su mente, tal vez fue por la noticia de su muerte.
Pero luego la invadía el miedo, últimamente subía hasta la ventana y se recostaba en el marco, viendo a la calle, viendo los niños jugar, las personas haciendo su vida, los perros ladrando cuando un carro pasaba, los árboles, disfrutando del sol, los rayos ultravioleta acariciaban su cara con parsimonia hasta poder quedar de un color más opaco. Allí mismos suspiraba con recuerdos yertos en su mente, pensando que las cosas pudieran mejorar en poco tiempo, aunque fuera una mentira bondadosa que su corazón quería vociferar. En ocasiones el brillo en su cara quedaba descubierto: Lloraba con disimulo hasta quedar vacía, en su casa el silencio invadía su soledad y penetraba hasta su corazón, nadie podía consolarla, mucho menos hablar con ella, hasta hacerla sentir un poco normal, antes de sus últimos días de vida.
Pensó en Jess. Quería verlo nuevamente, quería tenerlo como un amigo, tal vez el único que había hecho, pero no era de su mismo sexo, Jess no contaba como tal, también era su amante, el único chico que estaba con ella por el carácter “Gustar” y no por tener lastima de una moribunda tal como ella decía: una chica de quince años que iba a seguramente morir virgen. Aunque no estaba en una campaña en busca de tener sexo, lo único que quería era sentir amor por una persona que no era de su misma familia.
Escucho algunos ruidos, entonces decidió meterse a la cama, entre los pasos inconfundibles de su mama también escuchó la voz de Jess. ¡No!, se dijo solo lo estaba imaginando, entonces se metió a la cama decidida en que esa no era la voz de Jess, pero las dudas se metieron en la cabeza cuando el timbre de la voz del muchacho se acercaba más al dormitorio ¿Pero era posible? Karen había violado todas las reglas de su Maikel y trajo a un chico a casa, y encima a su cuarto.
Inmediatamente la puerta del dormitorio se abrió, Alison estaba sentada en su cuarto lista para ir a dormir.
Jess la observo, estaba linda con un pijama, Karen hizo que el muchacho entrara rápidamente en la habitación; casi que a empujones.
—Tienen una hora antes de que llegue Maikel, Jess cuando yo venga al cuarto baja por la ventana, deje un soga que esta amarrada en la parte superior, por favor no te vayas a caer, que me costara mucho más caro, que mandar a poner los vidrios de todas las ventanas de la casa.
—Karen no soy un inútil. —Hizo una pausa vio a Alison esbozo una sonrisa y continuo—Hola Alison.—Dijo emocionado.
Alison quedo más que sorprendida, no podía decir ninguna palabra: tampoco intento hacerlo, solo contemplo los ojos de Jess, le decían que todo iba a estar bien. Esa mirada le daba tanta confianza: que en determinada ocasión la enfermedad desapareció y ella volaba para ser libre, con Jess. Karen salió de la habitación, ella hacia el papel de centinela.
—Vine a verte, en teoría fue un plan que hizo tu mama, pero aquí estoy hablando contigo, y tampoco esperaba que me recibieras en el cuarto.
Ella soltó una carcajada. Entonces se envolvieron en una fragante conversa que duro mucho, eran temas interesantes y divertidos, Con una linterna Alison leía algunas partes de los libros que tenía y luego los comentaba a Jess, este parecía estar entretenido solo en la decoración: En serio así es el cuarto de una chica, parece normal, no como lo había dicho Coby.
Al rato cuando faltaban solo diez minutos para que acabara la hora que les había regalado Karen como el único consuelo de esperanza para verse. Jess agradeció por haberlo recibido.
—Ali, te dije que jugaríamos al romeo y Julieta, pero no pensé que fuera cierto, pero tampoco me molesto en hacerlo. ¿quieres que siga viniendo en las noches para verte? Será como un romance entre vampiros, solo nos podemos ver en la noche.
El corazón de Ali estallo por dos cosas; una de ellas era porque no sabía que era aquello que le hacía tener tanta confianza en Jess, sabiendo que lo conocía poco, pero eran sus ojos claros que hacían ver que carecía de maldad, como para negarle algo como su amistad, y la segundo era que había usado la palabra romance, nunca nadie había querido tener un romance con ella, entonces obviamente asintió con la cabeza. no iba a desaprovechar las cosas que le daba la vida, la corta vida que le quedaba.
—Oye Alison antes de que me vaya, para que nos recordemos en todo el día, cuando no podemos vernos, porque seguramente estaré en clase, y tú aquí, entonces mira al cielo, yo estaré viendo al mismo. Así nuestras miradas se conectaran en él, y será como si estuviésemos juntos.
Alison se sonrojo y afirmo con un abrazo caluroso de afecto, Karen por desgracia había dado la señal; Maikel llego a la casa, entonces Jess tenía que irse, Karen entro rápidamente y le dijo a Jess que bajara por la soga, Jess mientras estaba en el borde de la ventana, justamente antes de la caída, miro a Alison.
—Adiós. Nos vemos mañana, estaré aquí, confía en mí.
Jess tomo la soga y luego bajo por ella, Alison grito un > Jess escucho, y sonrió luego vio que su chica salía por la ventana a despedirlo.
Su sonrisa era magnifica, estaba bella, su tez era pálida y su corazón animado, quitando el pusilánime de su cabeza, Jess confirmo su objetivo; la felicidad de su amada amiga y confidente, aunque también podía que sintiera hasta algo más. Karen llevo a Jess a su casa y quedaron en hacer lo mismo los días venideros.
Jess paso haciendo aquella rutina dos meses, llegaba de la calle y entonces se bañaba para estar completamente libre de polen y luego, esperaba a Karen para que lo viniera a buscar, tomo todos los cuidados correspondientes, hasta desinfecto su ropa, no quería hacer daño solo quería que ella se sintiera mejor. Alison no dejo que nadie se enterara de lo que estaba pasando cada noche en su cuarto, los empleados podían contarle a su padre, entonces fue precavida. Lo que más le gustaba a ella de Jess es que siempre estaba dispuesto a dar sin esperar nada a cambio.
Estaba llenando el ultimo hueco de su corazón: nada más y nada menos que el amor de un joven que soñara con ella en las noches, o mejor a un, la pasara con ella en las noches y la soñara en las mañanas.
Karen por otra parte estaba preocupada con el último estudio médico que le habían hecho a Alison. Mejor sin dudas. Pero también el doctor le advirtió que tenía que ser más cuidadosa porque le estaban dejando crecer más el cabello y tendrían que cuidar de que las alergias no regresaran a su vida porque iba a pasar unas buenas vacaciones en el hospital.
Haciendo lo que el doctor recomendaba corto el cabello de la chica, y entonces luego dejo que Jess la viera.
Alison se sentía algo amargada, cortar su pelo significaba que no podía verse con Jess, le iba a dar pena, con él, siempre decía que su cabello era lo que más elogiaba. La mañana siguiente hizo lo de siempre, tomo una ducha antes de visitar a Ali, llamo a Karen y luego entro en el cuarto sin que nadie lo viera pasar.
Llego a su cuarto con ansias desesperadas de verla, y entonces tomo sus manos y la abrazo:
—Ya quería verte.—Dijo Jess.
—Yo también.—Repico Alison.
—Ali, pensé que podíamos hacer algo mientras estás aquí, claro conlleva a que tendrías que poner un poco de tu parte.
Los ojos de Jess estaban vueltos chispas, destellaba un aura viva, era como si le estuviera diciendo que nada le importaba pero a su vez que merecía tener en cuenta aquella opción.
—¿Qué es?
—Hagamos una canción.
El cerebro de Alison hizo > ¿Cómo Jess supo que quería hacer una canción desde niña?
¿La estaba espiando?