Mayte abrió los ojos, miró a todos lados sin reconocer. Cuando vio a la enfermera, atinó a hablar. —¿Qué me pasó? —se alteró—. ¡Mi bebé! ¿Cómo está mi hijo? —Tranquila, señora, su bebé está bien. Solo sufrió un desmayo y la trajeron al hospital. Su familia viene en camino. Ella asintió. Cuando salieron del juzgado, casi de inmediato, Marcos fue llevado de ahí, iba a ser trasladado a una prisión afueras de la ciudad. Marianela estaba devastada, recibió esa llamada que la asustó. —¡Mayte está mal! Se desmayó, está en el hospital. Al llegar al hospital, el doctor les indicó que ella estaba bien. —El bebé está sano, van a hacerle una ecografía, su presión arterial es la que está comenzando a preocupar. Marinela procedió a contarle el momento delicado que estaban viviendo. —Será una

