Estaba tan aturdida, mi cuerpo temblaba como una hoja de papel en una tormenta. Me abracé a mí misma y esperé junto al auto, mi hermano Jett salió de la granja, caminando con dificultad. Parecían dolerle el cuerpo, los calambres de estar colgando de una cadena durante horas tuvieron que haberlo jodido. Cuando llegó hacia nosotros, me abrazó con fuerza, la poca que le quedaba. Lo abracé de vuelta, porque a pesar de todo, estaba tan agradecida que estuviera bien, a salvo. —Gracias a Dios estás bien —murmuró, como si yo hubiese sido la secuestrada. Iba a responderle, pero un disparo sonó con fuerza y me heló la sangre. A pesar de que acababa de estar en medio de un enfrentamiento y de ver cómo hombres eran asesinados, sabía qué significaba aquella detonación. Quise llorar, porque estaba s

