Una de las cosas que más me costó, fue tener que volver a casa y decirle a Jett que estaba embarazada. Y, que, de nuevo, iba a salir adelante con esta bebé sola. No lloré cuando me di cuenta de todo lo que estaba por pasar en mi vida, de que la familia iba agrandarse y que ahora solo me tenía a mí misma. Cuando le conté, no dijo nada, solo me abrazó fuerte durante al menos dos minutos. Sentí ese abrazo como un apoyo, estaba diciéndome, aún sin palabras, que iba apoyarme en esto. Dios sabia cuánto lo necesitaba, porque a pesar de que trataba de mantenerme fuerte, solo era una bomba emocional a punto de estallar. Dos días después, hice cita con una ginecóloga y ella me confirmó lo que ya sabía, estaba embarazada de dos meses y medio. Era el mismo tiempo de mi reconciliación de Jay, el mi

