Punto de vista de Maya Pero incluso mientras me alejo, mi mente se llena de ecos de lo que escuché y destellos de lo que vi. El recuerdo de esa habitación se reproduce una y otra vez en mi cabeza. Incluso cuando cierro los ojos, me inunda la imagen de esas flores marchitas, esos lirios que seguían dolorosamente hermosos incluso cuando estaban secos y olvidados. No puedo apartar el pensamiento de las palabras de Liam en aquella pequeña y tierna nota: —Para mi amor destinado, Amara. —Para siempre tuyo, Liam. Ella es su pareja destinada. Yo no lo soy. Tropezando, salgo del pasillo y entro en los jardines, sintiéndome cansada y ligeramente mareada. Me acerco al borde de un gran estanque, concentrándome en el reflejo de un cielo estrellado brillando en la superficie del agua oscura. Nadie

