Lisa miró a Maya con desdén, su rostro crispado por la ira. —¿Mugrosa? —gruñó, acercándose amenazadoramente—. ¿Cómo robaste esa ropa y te colaste aquí sin ser detectada? ¿Por qué estás aquí? ¿Para seducir a Ethan? Maya tartamudeó, claramente sorprendida. —No... estoy aquí con... —¿Aquí con quién? —Lisa la interrumpió con un tono burlón—. ¿El tonto que te salvó de Rick? ¿Quieres que crea que fue invitado? Puede que sea un rico comerciante en la capital, pero no es un Alfa y definitivamente no es de la realeza. —Pero... —¿Cómo te atreves a colarte aquí y querer seducir a mi novio? —No, yo... —Muéstrame tu invitación entonces —Lisa sonrió con suficiencia, segura de que Maya no tendría una—. Si de verdad fuiste invitada, tendrías tu invitación. El rostro de Maya perdió color cuando ad

