Punto de vista de Maya Hago una pequeña reverencia en respuesta a sus palabras, aún aturdida por su elogio. Mi mente lucha por asimilar lo que acaba de suceder. Lady Vivian Montenero, la mujer más prestigiosa en el arte de las fragancias, quiere que sea su aprendiz. Miro a Liam, buscando algo, cualquier cosa que me ayude a procesar esto. Su expresión es serena, pero en sus ojos veo algo más. Agradecimiento. Orgullo. Me da un leve gesto alentador. —Gracias, mi señora. No fue nada —murmuro con torpeza. Vivian sonríe con diversión. —Definitivamente no fue “nada” —corrige—. Y por favor, llámame Vivian. Su tono es amable, pero su mirada es intensa, como si pudiera ver más allá de lo que yo misma conozco. —Creo que tú y yo pasaremos mucho tiempo juntas. Un talento como el tuyo no está des

