Punto de vista de Maya Aunque Pey está originalmente inconsciente, reconozco que algo se agita dentro de ella. Su rostro, antes inerte, muestra un leve movimiento, y me giro para ver el lento pero evidente movimiento de sus dedos. Como esperaba, mis palabras de alguna manera han inspirado el deseo de vivir en Pey. El sonido de los monitores médicos comienza a calmarse, y pronto emiten pitidos a un ritmo mucho más tranquilo. Los doctores que me rodean lucen asombrados, pero revelan que las máquinas de medición muestran que el estado físico de Pey está mejorando. Aunque sigue en coma, con suerte despertará dentro de un día. Finalmente, me enfrento a los ojos curiosos que me rodean. Suspiro. A nadie le va a gustar lo que voy a decir, pero la verdad debe ser conocida. —Encontré una carta

