Punto de vista de Liam Sacudo la cabeza con ligera incredulidad. —¿Cómo puedes robarle un globo a un niño? ¡Incluso estando borracha! Ella me mira con un puchero adorable. —¡Bueno, yo también soy una niña! Tardo un momento en procesar sus palabras y, al recordar su comportamiento en los últimos minutos, una idea cruza por mi mente. —¿Recuerdas tu nombre? La interrogo con esta pregunta, y como sospechaba, su expresión se queda en blanco. Parece desconcertada. —¡Freya! —responde con convicción, pero mi mirada incrédula la hace titubear—. No… ¿Maya? ¡Espera, no! ¡Freya! Oh… no sé. ¿Qué importa? No puedo evitar soltar una leve risa antes de instarla a caminar conmigo. Viendo que está agotada, la cargo en mi espalda. Apenas unos minutos después, su respiración se vuelve más pausada y

