Conociendo su rostro

1477 Words
Santino Le dejo el dinero a en la cama a la puta que me envió mi hermano. —¿Sabes que no tienes que pagar?—Me dice con voz algo rasposa—Además lo disfruté La observo con el ceño fruncido. Suspiro, me termino de poner los pantalones, tomo los condones y los meto en el bolsillo de mi pantalón, ella me observa entre curiosa y ofendida —¿Porque no los tiras ahí?—Me pregunta señalando la papelera. No respondo—No hablas mucho ¿Eh? Al menos sabes que hacer con ese paquete entre tus piernas.... La miro con desagrado, su voz comienza a fastidiarme, y es molesto cuando las putas, quieren charlar... No denigro la profesión mas antigua... pero para eso son putas, solo para tener sexo y ya. Si quisiera charlar con alguien, buscaría una pareja formal, o incluso con la mujer que esta en mi casa justo ahora y funge como mi esposa. —Te pago, para no tener que hablar contigo, y porque es tu trabajo—Le respondo—No te pago para hablar —No tien... —Y me los llevo, porque no quiero sorpresas —¿Crees que las putas queremos embarazarnos de nuestros clientes? Nosotros no somos las que pedimos coger sin condón... —Me importa una puta mierda lo que ustedes quieran, solo te pago por sexo... para no tener que lidiar con estas conversaciones. En fin... hablaré con mi hermano, de ti —Al es tu hermano....—Dice poniendose blanca, sonrío de medio lado, porque aunque finja inocencia mis hermanos y yo nos parecemos demasiado—No le digas nada, por favor, ten tu dinero Me le extiende, y la miro con asco, ruedo los ojos. Me doy la media vuelta y me largo de aquí. Completamente arrepentido de pedir una prostituta. Aunque me descargue varias veces, y la puta se comportó a la altura, me corrí en su coño, en su culo, en su boca, pero por algún extraño motivo me siento insatisfecho. Llego a casa de lo mas frustrado. Marcello ya me espera en la entrada. —¿Todo bien?—Le pregunto cuando su mirada se oscurece—¿Nayla esta bien? Su ceño se frunce un momento, y luego un destello de sorpresa cruza por su rostro, y por mi mente también pasa la sorpresa —Ella esta bien, en su habitación—Asiento y su expresión regresa a ser del mismo modo que siempre —Señor—Mirra me mira con esos ojos oscuros, y una sonrisa amable, la miro regresandole la sonrisa—La cena esta lista Veo el reloj, y noto que apenas son las 9 de la noche, me sorprendo, pensé que estuve mas con puta mas tiempo. —¿Quieres cenar Marcello? —Ya lo hice señor—Me dice y yo asiento —De acuerdo—Le digo—Sirveme solo a mi, Mirra —Si señor —¿Y tu? Dime porque tienes cara de que ya tenemos una tormenta encima—Le digo a Marcello mientras me quito el saco y lo dejo en el perchero junto a la puerta Mirra, es la que lo recoje en la mañana y lo lava, junto a la puerta tambien hay un pequeño bote de basura, donde suelo tirar los pañuelos o condones que suelo traer, justo como ahora, los saco de mi bolsillo y los tiro, tomo una toalla humeda que tiene Mirra para mi cerca, me limpio las manos con una toallita. Marcello sonríe al darse cuenta que estuve ocupado. —¿Sabes quien es ella?—Su voz suena molesta, me quito los zapatos y los dejo junto a la puerta, en esta casa no suelo ser tan formal, si, tengo seguridad, personal de mucha confianza, que tienen prohibido salir, aquí se les brinda todo, para mantener esta casa resguardada, son ex seals casi todos. En total solo tengo 20 hombres, pero aparte vive Marcello, pero el va a donde yo este, a menos que necesite que haga un trabajo. Y estan Samuel y Mirra, ellos son libres de salir, pero siempre acompañados cuando esta Mercello aquí, es el quien los escolta. Básicamente esta es mi casa de seguridad, donde si algún día mis hermanos lo requieren puede venir aquí. Sé que es el último lugar al que acudirian, pero siempre tendrán un lugar en esta casa. Los tres, ademas de mis sobrinos y mi cuñado. —¿La hermana de Karim Jabal?—Le digo con una sonrisa de medio lado, el abre los ojos —¿Lo sabias? —Claro que lo sabía, ¿Quien crees que le dió el acceso a esta casa?—Lo miro fijamente, el suspira —¿La has visto alguna vez? ¿Fotos de ella? —No—Le digo—aunque al parecer si la conocí en las vegas —¿Como sabes que Karim te mando a su hermana? —No lo sé—El gruñe frustrado —Santino, hablo enserio, Karim... Saco una foto de un viejo periodico, que tenía en las la ratona que esta antes de entrar al comedor. En esa foto esta Karim con sus hermanos, y aunque su hermana esta cubierta, sus ojos son inconfundibles. El suspira al ver que es la misma mujer. —¿Que estas haciendo, Santino? Estas jugando con fuego... —Karim nos va a apoyar en eliminar a Massimo —¿A cambio de que...?—Me pregunta con desconfianza —Seguir con el matrimonio con su hermana, para evitarle una mala reputación—Le digo —¿Y si esta embarazada? Esa noche en las vegas.... —No lo esta... confía en mi—Le digo, no planeo decirle que la mujer de arriba es virgen, no sé porque pero prefiero que esa información permanezca solo conmigo —¿Como verá Karim que te acuestes con putas?—Señala el bote —Marcello, tengo un trato con él, y yo solo no tocaré a su hermana, estaremos solo un año casados, y se termina... Así tendremos su aopoyo —No me agrada esta idea, Santino... no creo que esto sea así de fácil. —Vamos Marcello... no sobre pienses, todo estará bien—Le digo palmeando su hombro, el me mira con el ceño fruncido —Me pagas para sobrepensar—Lo señalo con diversión —Cierto—Le digo—Ve a descansar, yo haré lo mismo, y sigue investigando lo mas que puedas, necesito saber que es lo que pasó en las vegas. —Lo haré, esto me parece sospechoso. Cuando entro al comedor, y veo el plato en mi lugar, frunzo el ceño —¿Que es esto Mirra?—Me mira sorprendida y se pone roja —Se llama Mandi—Dice nerviosa—Es una comida tipica arabe —¿Porque hiciste esto? —Fue para que la señorita Nayla no sintiera añoranza... —Ah—Digo sin saber que mas decir, pero frunzo el ceño—¿Puedes hacerme mi pechuga? No me apetece comer mucho comida arabe —Si señor—Toma el plato y se va—¿Señor? Llama mi atención, antes de salir a la cocina, la miro con calma —Dime—Con Mirra no suelo ser brusco, es una buena mujer, honesta, trabajadora y leal. —¿Que hago con la señorita Nayla? —¿A que te refieres?—Le pregunto con el ceño fruncido sin entender a que se refiere. —Es que no quiso comer hasta que llegara... —¿Porque?—Pregunto sorprendido, ella se encoge de hombros, dejo salir el aire, con la única persona que he llegado a comer aquí es con Alessandro y Marcello—Ve por ella. Asiente y se va. Un par de minutos después aparece Nayla, con su mirada timida mirando el piso —Señor —Nayla, sientate a comer—Le digo invitandola a sentarse a mi lado. Ella asiente, y se sienta a mi lado, parece nerviosa de sentarse a mi lado—¿Porque no comiste? —Mi deber como su esposa es esperarlo para comer—Levanto las cejas con sorpresa —No tienes que esperarme, Nayla —Prefiero hacerlo, señor, es mi labor como su mujer—Sonrío porque ella no es mi mujer, solo es una chica con la que me casé sin saberlo —Creo que para comer necesitas quitar tu...—Digo señalando mi rostro, refiriendome a su hijab, y puedo ver el rubor en la aprte alta de sus pómulos —Hijab—Dice suave casi en un susurro, y comienza a quitarselo, mientras yo saco mi celular para ponerlo en modo silencio, porque no me gusta que me interrumpan mientras como. Cuando volteo a verla de nuevo, me quedo sin aliento al verla con la cara descubierta....
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