Santino
Me acerco a esta mujer, y tardo un momento en recuperarme del impacto de sus ojos tan extraños. Y aunque sé el tipo de educación que tiene, esta claro que es valiente, porque no aparta la mirada.
—¿Porque traes esto?—Le digo tocando suavemente la hermosa tela de su Hijab, debo decir que Karim la tiene demasiado consentida, simplemente esta prende debe rondar los tres mil dolares, sus ojos me miran sin entender mi pregunta—Estas en América, y casada... aquí no necesitas traerlo.
—Prefiero tenerlo, señor—Frunzo el ceño un momento y luego sonrío con cierta burla.
—¿Tan fea eres que prefieres taparte?—Me burlo y veo una chispa de enojo ante mis palabras. La tela que cubre su boca, se mueve un poco, supongo que apretando la mandíbula
—Señor, agradecería que no insulte mis costumbres—Esta vez baja la mirada, pero con un gesto de petición silenciosa, y me da risa que su gesto no va con sus ojos, ya que parece que quiere matarme, sonrío de medio lado, meto las manos en mi bolsillo—¿Podría indicarme donde será mi habitación?
Pero solo la veo y siento unas ganas de bajar su hijab, quiero ver el rostro completo, ese rostro que tienen esos ojos como principal atracción.
—Quítate eso—Le ordeno, pero ella da un paso hacia atras, haciendome notar lo cerca que estabamos, ladeo la cabeza mientras niega con su cabeza—Soy tu esposo, así que es una orden.
—Que sea mi esposo no lo hace mi dueño, señor—Frunzo el ceño de nuevo, no me molesta que me digan señor, pero me comienza a molestar que ella lo haga. Entrecierro los ojos un poco, sin dejar de poner mi cara de burla.
—Según tu hermano, tu cultura y la mía, tu me perteneces, soy tu dueño...—Le digo friamente, doy un paso lento hacia ella, pero Nayla mirandome a los ojos con valor, e ignorando sus costumbres, levanta sus manos para detenerme sin llegar a tocarme, lo que me da un rápido vistazo de sus manos, delgadas, sus uñas perfectamente pintadas, parecen suaves, no son las clasicas manos de puta que me masturban.... "Ah mierda" ¿De donde salió ese pensamiento? Lo que me recuerda que yo tenía una cita con Natalia... y necesito descarga con urgencia, pero no puedo dejar de ver a esta mujer a los ojos, que me sostiene la mirada con valentía, y entonces veo un ligero rubor en la parte alta de sus mejillas, la única parte que se ve de su piel.
—Usted no pago la dote—Dice esta vez con voz apenada, bajando la mirada, incluso puedo ver un ligero temblor en sus manos. Frunzo el ceño un momento, sin entender porque de pronto su timidez. no dije nada tan indescente. Trato de recordar todo lo que leí sobre sus tradiciones, ya que tampoco quiero que Karim me corte los huevos, o comprometerme de mas a este matrimonio algo... inesperado. Hasta que una parte de mi mente, recuerda algo sobre la "dote" Si es un matrimonio acordado, puedo tomarla... por lo que entendí sexualmente... Abro los ojos con sorpresa, y no puedo evitar acercarme mas a ella, aunque ella sigue con las manos levantadas a la altura de mi pecho, las tomo antes de pegar mi pecho, y las jalo a cada costado de mi cadera, escucho un jadeo, y como forcejea un poco, mientras que la detengo por las muñecas, mi dedos pulgares involuntariamente, acarician ese hueso de la muñeca, solo por el morbo de sentir y comprobar si su piel es tan suave como lo parece. Y si si lo es. Me inclino un poco, porque ella es algo mas baja que yo, pongo mi boca cerca de donde esta su oreja, aunque no pueda verla, en un susurro y con una sonrisa en los labios le contesto
—Si me das una buena mamada, podría pensar en pagar tu dote... solo para desvirgarte, niña—Ella me se separa de mi, pero no lo suficiente porque aun la tengo sujeta por la muñeca. Pero gira su rostro para verme, y quedamos demasiado cerca, sino fuera por la tela en su rostro, podría sentir su aliento. Pero sus ojos, estan brillando, tal vez de enojo, de excitación, de irritación, y la verdad no me importa. Suelto sus muñecas, me yergo, doy un paso hacia atras—Samuel
Llamo en voz alta, y un chico látino que tiene trabajando en la casa con su madre, que es mi cocinera, aparece por el pasillo que va a la cocina.
—¿Me llamó señor?—Me pregunta con calma.
—Lleva a la señorita Jabal, al cuarto de visitas—Le digo y frunce el ceño—El remodelado
—Si señor—Me dice, se acerca a Nayla—Señorita, le ayudo con su equipaje
Le toma sus maletas y la guía por el pasillo. Yo solo la veo alejarse, no puedo hacerme a la idea de que cuerpo tiene con todo lo que lleva puesto. Cuando por fin desaparece de mi vista, toco el puente de mi nariz, y suelto el aire que contenía.
—¿Estas casado?—Me pregunta con las cejas levantada, no lo hace como mi mano derecha, sino como mi amigo
—Eso parece—Le digo con voz cansada
—¿Desde cuando?
—Desde que el idiota de mi amigo Marcello me llevo a las putas vegas...
—¿Por eso me has pedido la información?—Lo miro como dicendole "idiota"—Pues ya sabiendo lo que quieres, puedo hacer una busqueda mas precisa
—Marcello... lárgate a descansar, antes de que termine poniendo una puta bala en tu frente—El se ríe pero mi mirada lo hace callar
—Descanse, jefe
Se da media vuelta y se va antes de que literalemnte lo mate. Termino marcandole a Alessandro, para que tenga una puta lista para mi, en 10 minutos en el antro que tiene aquí.
Nayla
Ese hombre es un verdadero idiota, ¿Como se atreve a pedirme... una... una... bueno que le haga eso...? Y además se burló de mis costumbres y de que soy virgen. ¿Tan malo es que me haya protegido por este tiempo? No quiero que me vean como una facil. Por eso no me costó permanecer virgen. Mi cabeza no deja de dar vueltas, mientras estoy en la recamara que dispuso para mi. Que debo reconocer que es muy linda, parece que estuvo investigando mis costumbres... aunque viendo el resultado, supongo que lo hizo para burlarse de mi.
Pero lo que mas me molesta, es que no puede despegar la mirada de sus ojos. Me tumbo en la cama, ahora solo con mi short de lycra y una blusa de tirantes, la verdad es que hace mucho calor, para estar totalmente cubierta. Pero sus ojos aparecen una y otra vez en mi mente, he visto ojos verdes antes, pero sus ojos parecía que cambiaban de color, de pronto eran intensos, de pronto parecían querer matarme, y luego con lasciva. ¿Como puede verme con lasciva cuando estoy completamente cubierta? Es un enfermo, un loco.
Este año será eterno, y mas cuando estuve tan cerca de poder estar con un buen hombre, uno que en verdad me gustaba, que me respetaba, y respetaba mis costumbres, estuvo medio año cortejandome. Incluso Henry solo vio mi rostro el día de nuetsra boda, y no dejaba de mirarme con una sonrisa.
Cuando me doy cuenta mi mano izquierda acaricia ese punto que acarició el descarado ese, aprieto mi puño, dejando de acariciarlo. Pero una sensación extraña me azota cuando recuerdo su contacto. Fuera de mis hermanos, nadie me ha acariciado... no así... fue extraño. Y no estoy del todo segura de que me gustara.
Pero sin duda ese hombre es un tonto, irrespetuoso, y vulgar... o esa fue la impresión que él me dio.