Episodio 5

1362 Words
Temprano me desperté quedando sentada en la cama. Miro a los lados y veo a mi esposo durmiendo con la boca abierta. Me rio un poco de la forma en la que duerme, pero decidí dejarlo dormir un poco más. Me levanté de la cama, prepare el desayuno y regrese. Todavía dormido. —¿Vas a querer desayunar?—Me senté aún lado y le miraba. —Sí, claro—Ni siquiera es capaz de levantarse o al menos abrir los ojos para responderme. Aún me encontraba algo molesta por lo de ayer y no iba a dejar pasar el momento de preguntarle lo que sucedió. —Buenos días, reina—Me saluda cuando abre los ojos. Su sonrisa es hermosa y aunque su cara gritaba que no había dormido bien. Tenía ojeras y su mirada lucia cansada. —¿Vas a desayunar?—Le mostré el desayuno que había hecho. —Sí, claro. Se acomoda en la cama y agarra la comida. Con su otra mano me agarra de la cintura y me pega a él. A mí Adam, a veces, le gustaba molestar. La mayoría del tiempo era alguien serio que se dedicaba a trabajar. A veces extrañaba a ese se hombre cariñoso y divertido con el que era los primeros meses. Aún seguía ahí, pero ya no era alguien tan cariñoso como antes. —Desayuno doble—Me sonríe y tuerzo los ojos. —Come, mejor—Quería ir a acomodar las cosas para el viaje, para estar listos lo antes posible. Claro, si este sigue en pie. Si lo ya no se acuerda de lo que me dijo en la madrugada, era mejor no hacer todo el trabajo de empacar para luego tener que sacar todo de la maleta. —Eso haré, un poco aquí y otro allá. —Tienes cara de sueño—Le digo mientras empieza a comer. —Lo se, estoy cansado. Había sido una noche larga para todos y al final la sorpresa fue la peor parte de toda la fiesta ¿Cómo se le ocurre no contarme algo tan importante? —¿La boda?—Por muy hermoso que salió todo, al final los novios siempre son los más cansados en la celebración. —Sí, me agoto—Tal vez se debería cancelar el viaje y aprovechar los días para retomar fuerzas. Adam era alguien muy luchador. Trabajaba mucho para siempre darme lo mejor y esperaba que ahora fuera momento para que nuestra familia crezca. Quiero tener un hijo, sería bonito tener nuestra pequeña familia juntos. —Desayuna y descansa otro rato—Le acaricié el pelo dándole un beso en la mejilla. —Debemos preparar todo lo del viaje. Entonces todavía hay viaje. Ese no es el problema, yo podía encargarme de todo y organizarlo para cuando despertara solo sea irnos. No me molesta hacer cualquier cosa por él. —No te preocupes, yo lo preparo y tú descansa. —No, yo ayudo—Me dice y sonrió. Es adorable y me gusta cuando me ayuda. —¿En serio? No tenía problema en hacerlo yo, pero tampoco me iba a negar a recibir un poco de su ayuda para preparar las cosas. Si él sentía que podía hacerlo iba a dejarlo porque yo también me encontraba muy cansada de toda la situación que se formó a mi alrededor. —Sí, mucho—Le di un pico. Espere que terminara de comer para retirar su plato y limpiarlo. Cuando regrese estaba mirando su teléfono, así que me quede en silencio un rato, hasta que subió la mirada a mí. —Iba a acomodar la maleta—Me acerco y saco la maleta para abrirla encima de la cama. —Ahora lo haremos juntos—Deja su teléfono en el bolsillo. Empezó a traer la ropa que llevaremos al viaje. Por mi parte empecé a doblarla y meterla en la maleta. Veía este como un buen momento para tocar el tema de anoche. Todavía me costaba creer que no me hubiera dicho nada, ni siquiera me gusta que me oculten información. —Bueno, señor sueño ¿Por qué no me contaste nunca la sorpresa de ayer?—Me mira unos instantes antes de sentarse en la cama. —Iba a ser sorpresa. ¿Sorpresa? No encontraba eso como una buena sorpresa. Hubiera preferido que me regalara un perro, miles de cosas distintas, antes de la noticia de que tiene otros dos hermanos idénticos. —Si un día, te digo que mis hermanos y yo—No tengo hermanos, soy huérfana—. Somos trillizos ¿Eso es una sorpresa? Siempre he sido sincera con él, le cuento las cosas que me pasan y estoy ahí cada vez que me necesita. Por más que quise entender cuál era su plan con todo esto, el más lógico para mí, era que deseaba quedar soltero. —Sí, mucho—Sería la sorpresa más desagradable de todas. Siendo Adam alguien que habla con mucho aprecio de sus hermanos, no había razón para que no dijera quienes eran, pero quería que se diera cuenta de eso en estos momentos. —¿Sorpresa buena o mala?—Si me decía qué buena, solo para justificar sus acciones, iba a tirarle la maleta encima y no iría a ningún viaje con él. Podía irse solo y yo regresaba a la casa para hacer una cosa que tengo pendiente. —Extraña—Quería ahorcarlo en estos momentos. —¿Qué reacción esperabas? ¿Qué los abrazara y los besara? —No, claro que no—Se veía un poco nervioso—, menos que te desmayaras. Me regañaron. —Bien merecido . Hubiera querido ver ese regaño que le metieron, se lo merecía de todos modos por lo que hizo. —Está bien mis padres, pero ¿Mis hermanos? Uno de ellos se burlaba de mí. ¿Eran idiotas? Era claro cuando a uno les pareció divertido lo que me sucedió. Para ellos todo eso fue un chiste, pero para mí se trata de algo muy importante que me ocultaron y no estaba de acuerdo. —Qué lindos, se burlan porque me desmaye—No me caen bien. —No, mi hermano se burlaba por como me regañaban. Debieron regañarlos a todos juntos. Al menos por lo que cometieron. —¿Qué dijeron tus padres? —Que solo a mí se me ocurría decir eso—Hace una mueca—. Que puede y tú quieras dejarme por eso y muchas otras cosas. —Lo pensé. —Espera ¿Qué?—No me gustaban las mentiras ¿Que esperaba? No estaba feliz con lo sucedido y la mejor opción era dejarlo abandonado. Sin regresar. —Pensé en irme y dejarte por ocultarme información—Debería agradecer que no me fui. —Pensaste en abandonarme—Eso mismo acabo de decir. —Sí. —Mejor terminemos de alistar las cosas. Asentí. —¿Qué otras cosas llevaremos?—Le pregunto mientras miro lo que ya llevamos empacados. —Para la piscina, ropa cómoda y para salir —Está bien. Termino de guardar las cosas y pongo las maletas en la puerta asegurándome que estén bien cerradas, solo me faltaba bañarme y arreglarme. —Llamaré un taxi—Me informa Adam. —¿Nos iremos así? ¿Sin bañarnos?—No soy cochina para irme sin bañarme. —No, el taxi no llegará de inmediato, solo es para cuando terminemos, ya llegará. —Bueno—No me queda nada más que decir. —Ve, si te quieres bañar sola. No pierdo el tiempo y me voy a bañar. Esperaba que todo mejorará a partir de ahora y no me ocultará más cosas. porque no iba a dudar en dejarlo. Con mentirosos no me relacionó. Cuando por fin estuve lista, él se fue a bañar, así que me metí en la cama a mirar el teléfono. —Hola—Me saluda con una sonrisa coqueta. —Hola—Nos vimos hace poco. —Ya llego el taxi—dice. Me levanto y él me ayuda a subir las cosas al taxi. Al terminar, nos subimos y el carro arrancó. Me recoste al hombro de
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