* —Hola —digo con una sonrisa al apuesto camarero—. Me gustaría hablar con Steven sobre el puesto de camarera. Llevo cuatro días aquí y no me apetece nada volver a casa. He llamado a la inmobiliaria y resulta que la casa en la que me estoy hospedando admite un alquiler a largo plazo. Así pues, me quedaré una temporada y echaré raíces mientras me aclaro las ideas. —Hola. —Sonríe mientras limpia la barra—. Yo soy Steven. —Hola. —Estoy muy incómoda y me aferro al currículum con una fuerza sobrehumana. —¿Has sido camarera alguna vez? —me pregunta. —No. —¿Has servido canapés en eventos? —Tampoco. —¿Y a qué te dedicas? —A las Tecnologías de la Información. —Retuerzo los dedos por delante—. Soy analista de sistemas informáticos. El chico frunce el ceño y dice: —¿Y qué haces aquí? —¿

