Christian Me despierto sobresaltado por un golpe lejano. Miro el lado de la cama de Megan , pero no está. Me incorporo. —Megan —grito. ¿Estará en el baño?—. ¿Megan ? Me levanto y voy al baño. No hay nadie. El pánico se apodera de mí y enciendo la luz. —¡Megan ! —grito mientras miro a mi alrededor—. ¿Dónde estás? Voy al salón. —Megan —grito con premura—. Megan . Miro a mi alrededor. ¿Y su bolso? Su maleta no está. No. Corro por todas las habitaciones de la casa gritando su nombre con el corazón desbocado. No está aquí. La llamo; da señal. Vuelvo a llamarla y ahora el móvil está apagado. La rabia se apodera de mí y le doy una patada a la pared. Llamo a seguridad. —¿Sí, señor? —¿Y Megan ? —gruño. —Pues… con usted… ¿no? —¡Ya me estás explicando cómo se ha ido sin que se die

