Christian entra corriendo en la habitación y cierra de un portazo. Y yo miro a su familia con cara de espanto. Christopher abre los ojos como platos. —Megan Foster —susurra, anonadado. La puerta del dormitorio vuelve a abrirse de golpe. Christian me agarra del brazo, me mete dentro y cierra con brusquedad. Me tapo los ojos con las manos y susurro: —No, no, no, no. No ha pasado. Dime que no ha pasado. Christian se pasea de un lado para otro mientras me recompongo el pelo. —Tristan es hombre muerto —dice echando humo. Le doy unas palmadas en el pecho como si fuera un tambor. Se me va la cabeza y entro en pánico. —Madre mía, Christian . Piensan que soy una puta. Piensan que soy una puta. —¿Crees que estás jodida? —susurra con rabia mientras se señala el m*****o: está dura y parece

