— «¿Qué demonios estaba pasando aquí? ¡Faltaban dos semanas para que volviera!»— gritó internamente. Entonces recordó que había recibido un aviso de que tal vez él regresaría antes, que tonta, ¿cómo pudo olvidarlo?, estaba tan dedicada a su amante que ese pequeño detalle se desvaneció de su mente, debía dejar el pánico de lado y enfrentarlo como sea. Charles se acercó a ella con flores en la mano, un arreglo de rosas de un precioso color rosa pálido con florecillas blancas, que le daba un toque inocente, casi rayando a lo tierno, se ajustaba excelente a Annya a simple vista, la besó profundamente y hasta preguntó por sus suegros. — Que sorpresa, ¿qué te trae por aquí? ... — inquirió, sudando frío. — Quise ser un buen esposo, pasé a verte y a saludar a tus padres. Marine se apareció p

