+GAVREL+ La noche estaba oscura y silenciosa cuando llegamos a la casa segura que había conseguido desde que llegué a esta ciudad, gracias a un par de contactos conseguí. Habíamos conducido sin descanso, con Anya tomando la delantera y yo siguiendo de cerca con Emma a mi lado. No había sido fácil convencerla de que esto era lo mejor para su seguridad, pero al final, había accedido. Al cruzar la puerta, la tensión en el aire era palpable. Anya nos guio hasta el salón y nos dejó allí mientras ella revisaba la casa. Emma estaba visiblemente nerviosa, sus ojos grandes y llenos de incertidumbre. —Emma —dije, mi voz baja pero firme—. Necesitamos hablar a solas. Ella asintió, mordiéndose el labio inferior. —Claro, Gavrel, ¿puedes enseñarme mi habitación? Es que creo que debo pensar un poco

