- Señor Donovan, necesito que revise esto – paso a su oficina con la mirada fija en los papeles en mis manos, asegurándome nuevamente que llevo todo lo que necesito corrija. Eso y porque aún me apena un poco verlo a los ojos. - Claro, siéntate y espera a que termine – demonios, la idea era entrar, dejar lo requerido y huir, no permanecer. Sin embargo, no digo nada y obedezco, pensando en la lista de deberes que tengo pendiente o en la conversación que podría llevar a cabo con Francisco durante el almuerzo, en lo que sea menos en quien tengo al frente. - Puedes llamarme Garrett – me sorprende porque pensé que se iba a mantener en silencio hasta que terminara de hacer el favor que le pedí, pero afortunadamente no salté en mi lugar por la impresión. El mostrarme tan afectada no haría sino

