Suspiro cansada por enésima vez en la semana y acaricio mi cabeza para intentar relajar el estrés que cargo encima. - ¿Todo bien? – asiento a la pregunta de Francisco y me enderezo en mi asiento. Si vemos el lado positivo, por lo menos mañana no tengo que trabajar. - Ha sido una semana agotadora – él asiente, pero sigue viéndome fijamente, como sospechando correctamente que no solo me refiero a todo el trabajo que hemos tenido. No me extraña, él es muy intuitivo. Ya casi llevo un mes trabajando con él y casi siempre tenemos las mismas cargas de trabajo y anteriormente las lleve mucho mejor que esta semana en específico. Digamos que esta vez se han acumulado más cosas. - ¿Segura? – parece dudar como responderme y me culpo por eso, desde que esa vez que le hablé cortante ha tenido más cu

