Capítulo 5

408 Words
Dominic regresó al hospital luego de dejar a su madre en el hotel que se estaban hospedando y después de pasar por la estación de policía y saber que había ocurrido con el desgraciado que causo el accidente que tenía a su hermano postrado en una cama de hospital y a su cuñada al punto de la histeria debido a los nervios. En la entrada se topó con Elsa, quien también estaba preocupada por el estado de Richard y Christina. — Me enteré por tu secretaria de que estabas en esta ciudad debido a Richard y Christina. — Lamento no haberte llamado, pero nos sorprendió a todos y fue todo muy rápido —se disculpó él, pasándole un brazo por los hombros y caminando junto a ella en dirección hasta la habitación de Richard. — Descuida, lo comprendo. Pero, ¿qué hacían Richard y su novia en esta ciudad? —preguntó Elsa, llena de curiosidad. — No lo sé —se limitó a responder él, pero sospechaba a que se debía, luego de ese encuentro para nada agradable con Axel Alwood, a que se podía deber la estadía de su hermano y su cuñada en ese lugar. No tenía ni idea de que ella aún continuaba viviendo en esa ciudad. Aun no se recuperaba luego de ese fugaz reencuentro que había tenido con ella horas atrás. Tenía grabada en su mente todavía la mirada llena de ira que ella le había ofrecido antes de darle la espalda y marcharse. ¿Cómo se atrevía a verlo de esa manera cuando era él quien la odiaba a ella? Luego de ese desagradable instante decidió irse al hotel a descansar un rato para que su madre descansara un poco más tarde. Eso sin contar que no quería verla a ella. Estaba preocupado tanto como ella por la situación de Richard, pero el médico que le atendía les había informado que todo se sabría a ciencia cierta hasta el momento en el que él despertara de la anestesia y los resultados de los exámenes que le habían practicado estuviesen listos. — ¿Qué más te tiene tan preocupado? —la pregunta de Elsa lo sacó de sus pensamientos y le dedicó una mirada amable. Ella no tenía ni idea de lo que estaba por caerles encima. — Nada. Solo quiero llevarme a mi hermano de este lugar. — Pronto saldrá, ya lo veras —ella le ofreció una risa cargada de positivismo. Dom la abrazó con más fuerza antes de abrir la puerta de la habitación de su hermano. Pudo sentir como Elsa se tensaba ante la presencia de la mujer que tenían frente a ellos y Dominic trató de disimular la sacudida que su cuerpo entero dio. Ella los observó a ambos con los ojos bien abiertos, sin molestarse en ocultar su sorpresa. Ahora que Dom la veía con claridad y a plena luz del día pudo estudiar con determinación los cambios que habían ocasionado esos últimos tres años en ella. Su apariencia física era la misma que recordaba, su cuerpo estaba mejor desarrollado, se notaba que estaba cuidándose físicamente, su piel seguía siendo tan clara como lastimosamente la recordaba, su rostro estaba más estirado sus grandes y redondas mejillas habían desaparecido, su nariz pequeña y respingada, sus ojos marrones con matiz verdoso no tenían esa luz y brillo que alguna vez estuvieron ahí y su cabello antes que era una seda negra y larga ahora era casi rubio de no ser por las raíces negras que aún conservaba. Era completamente distinta a la chiquilla de veinte años que él había conocido. No sabía cuánto tiempo había pasado observándola, pero fue ella quien cortó el contacto visual nuevamente y se volvió hacía Richard, quien estaba semiconsciente con la mirada clavada en él. — Te veré luego campeón, no le des muchos problemas al médico, ¿de acuerdo? —la mujer le ofreció un pequeño beso en la cabeza a Richard. Escucharla hablar hizo que su corazón palpitara más de lo deseado. Su voz era tan dulce y suave que era capaz de embrujar a cualquiera. — No... Te vas a escapar a ...mis preguntas —logró decir Richard, apenas levantando la comisura de los labios. — Lo sé, lo sé. Ya tengo que irme. Elsa se movió incomoda al lado de él, pero Dom la tomó con fuerza de los hombros. Necesitaba a Elsa al lado suyo para no flaquear. — Dile a ese idiota... que venga a verme. Dom se percató de como ella apretaba con fuerza los puños sin que Richard lo notara. — Cuídate —fue todo lo que Axel respondió antes de volverse nuevamente hacia ellos, pero esta vez no vio a ninguno en especial. — ¿Cómo has estado, Axel? —la saludó Elsa, haciendo que la aludida la observara con absoluto odio y pasara con rapidez al lado de ellos y saliera de la habitación, sin responder a la pregunta de Elsa. — Que grosera —se quejó la rubia, con desagrado. — No... Fastidien... Axel es mi amiga —advirtió Richard, su voz era apenas audible, pero clara. — Solo trababa de ser amable —se defendió Elsa. — ¿Richard, qué demonios haces aquí? —Dominic decidió cambiar de tema, no deseaba seguir escuchando el nombre de esa mujer en lo absoluto. — Tuve un accidente... Soy un paciente —se burló su hermano. — No te hagas el gracioso conmigo —le riñó Dominic, acercándose a él. Si era honesto no se veía bien, pero si mucho mejor que la primera vez que lo vio. — Vinimos... a visitar a una... amiga —respondió Richard al fin. Dominic frunció el ceño al caer en cuentas de a quien se refería su hermano con "una amiga" — Pusiste tu vida y la de Christina en peligro al venir aquí —intervino Elsa. — ¿Y desde cuando... mi vida y la... de Chris te importa... tanto? —respondió Richard de mala gana. Dominic iba a intervenir, pero el médico hizo acto de presencia en ese momento y pidió que le dejaran a solas con el paciente. — ¿Quieres algo de beber? —le pregunto Elsa, mientras estaban a la espera de que el médico saliera. — Agua —pidió él. Elsa se marchó y lo dejó a solas por unos minutos, los cuales él aprovechó para descargar la frustración que tensaban su cuerpo desde hacía horas atrás. Creía que había borrado a Axel Alwood de su mente para siempre, hacía mucho tiempo que no pensaba en ella ni para bien ni para mal, pero se había equivocado completamente, su recuerdo aun carcomía su ser a pesar de que había p*******o que se le nombrara bajo cualquier concepto cuando él estuviese cerca. Era como si esos escasos minutos que la había visto hubiesen borrado los seis años que él había decidido sacarla de sus pensamientos y el dolor que le había ocasionado en ese entonces salía a relucir otra vez. — ¿Por qué no desapareciste de mi vida para siempre como me lo prometiste aquel día? —preguntó, sabiendo que no tendría respuesta. — Señor Bryce. Dom se levantó al escuchar la voz del médico y se acercó a este con rapidez. — ¿Cómo esta Richard? —preguntó sin preámbulo. — El señor Bryce ha reaccionado muy bien a los estímulos, pero deberá seguir una terapia de unas cuantas semanas para que pueda regresar a su estado normal. Dom suspiro aliviado al escuchar eso. Su hermano estaría recuperado por completo en poco tiempo. — ¿Puedo llevarlo a casa? ¿Es seguro para él? — Claro, después de que todos sus análisis estén completados. Podrá recibir la terapia en cualquier otro centro médico. — ¿Y mi cuñada, Christina King? — La señorita King está en excelente estado, ella no sufrió ninguna laceración grave en su sistema, pero aún hay unos análisis de sangre que estamos esperando para darle de alta. — Muchas gracias, doctor —Dominic se encaminó hasta la habitación de Richard y la mención del nombre de Axel le hizo detenerse. Una de las enfermeras de turno que estaba hablando acaloradamente por teléfono cuando su nombre salió a colación. — ¿Crees que no lo sé? —dijo la guapa mujer de cabello n***o — Esto fue una estupidez, he tratado de hablar con Axel, pero cada vez que me le acerco creo que me golpeará. No sé cómo rayos vamos a resolver este lío... Dom se sintió mal por escuchar una charla ajena, pero le pareció extraño y no pudo evitarlo. Ingresó de una vez por todas a la habitación de Richard y se encontró a Christina sentada en la silla junto a la camilla de su hermano. Estaba algo pálida y ojerosa y con varios golpes en el rostro y el cuerpo, pero fuera de eso se veía bien. — ¿Qué haces aquí? —preguntó Dom en un susurro al percatarse que su hermano dormía—. Deberías estar reposando en tu habitación. Los ojos de Christina se humedecieron debido a las lágrimas y Dom corrió a abrazarla. — Shhh, tranquila, él va a estar bien, el médico me lo aseguró —Dom le palmeó la espalda para reconfortarla y ella poco a poco se fue calmando. — Creí que lo perdería —confesó la mujer, tomando la mano de su novio y depositando un pequeño beso en esta. — Tendremos a Richard dando guerra por un largo rato —bromeó él un poco. Chris sonrió ampliamente. — Eso mismo me ha dicho... Olvídalo —su cuñada se encogió de hombros y volvió a centrar su atención en Richard. — ¿Chris, podría preguntarte una cosa? —dijo al fin Dom, quien le ganó la curiosidad. — Sí, claro. — ¿Qué hacen en este lugar? Chris frunció el ceño ante la pregunta y tardó varios segundos en responder. — Richard y yo somos los padrinos de la boda de Axel, por eso estamos aquí.
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