Ashanti prosiguió con su relato, diciendo que una vez fuera del castillo ella volteó observando que dentro tanto puertas como ventanas salían expulsadas dejando ver una masa pestilente y palpitante cubriendo cada rincón de aquel palacio, fue entonces cuando la joven aseguró no estar segura de qué hizo pues lo último que recordaba era estar golpeando desesperada a uno de los chalets y al no recibir respuesta ella corrió al contrario donde fue recibida por nosotros. La joven no compartió lo descrito con tanta soltura sino que demoró dos horas y media en terminar de expresarse, por lo que finalmente y armados de valor Luis, Pedro, Jorge, José y yo nos cambiamos nuestras vestimentas de cama por nuestras ropas usuales y armados con nuestras escopetas y portando faroles nos dispusimos a ir haci

