Al dar las doce en mi reloj horario en el que durante toda esa semana yo estaba profundamente dormido en un sueño que no me permitía despertar hasta que el amanecer reinaba, los oí, murmullos cientos y cientos de murmullos recorriendo cada rincón en esa propiedad bajando desde la torre central hasta dominar todo, pero nada saldría de su interior y por los pórticos y ventanales desprovistos de puertas y ventanas no vi nada solamente oía, notando que los ojos ya no estaban en la torre. Yo estaba temblando y respiraba agitado, tragaba saliva pensando si todo eso que estaba observando ahora había ocurrido en cada noche que por esos horarios estaba dormido dando gracias al cansancio por no haberme permitido permanecer despierto más allá de las once y media de la noche. Supongo que no hará falt

