Mi regreso — ¿La conoces? —me volvió a preguntar. Quedé petrificada al darme cuenta de que, por mi rabia al saber que estaba comprometido, había cometido el error de decirle que conocía a Liza. « ¿Qué hago? », pensé,mientras él me miraba esperando de mí una respuesta. Y como obra de Dios se sintió una voz en aquella mesa. — Jorge Luis, amigo, ¿cómo estás? Estaba a punto de llamarte al teléfono. Interrumpía aquella situación un señor de más o menos 68 años, elegante, de barba, de piel morena y de alta estatura; que al percatarse de mí me ofreció disculpa y,dirigiendo la mirada a Jorge Luis, le preguntó: — ¿La señorita es…? Jorge Luis se levantó para saludarlo y le respondió: —Ella es una buena amiga, su nombre es María. — María, él es el abogado de la empresa Macroni, Julio C

