Capítulo 4

2532 Words
Me he negado a ir a la fiesta que ofrece la facultad pero como siempre Edwin ha hecho de las suyas y sobre todo Gray que no me ha dejado en paz con todo el asunto de Astaroth Románov. Es increíble que este par piense que he tenido una relación con ese hombre que apenas conocí hoy. Ciertamente es un hombre bastante atractivo, pero estoy más que segura que no he tenido nada que ver con él y si se diera el caso, no creo que realmente seamos compatibles. Agh. Mi vida parece comenzar a tener giros inesperados pero por lo menos Edwin ya me ha asegurado que mañana puedo presentarme en HS Technology sin ningún problema. Me ha hecho feliz por primera vez desde que nos conocemos. Me he decido por un vestido color vino, espalda descubierta que me llega hasta el tobillo, la abertura a lo largo de la rodilla le da un estilo más elegante; me voy por unos tacones de aguja y el cabello suelto. Es un día con clima imprescindible así que prefiero llevarlo suelto, me acompaño con un abrigo. Elijo maquillaje sencillo, acorde al tipo de vestimenta que llego pero no exagero en lo absoluto, prefiero no sobresalir. -Está muy hermosa esta noche, señorita Dunkworth. – Rebekah me dice con una sonrisa. Han sido pocas las ocasiones en las que he tenido que vestirme así, pero aprecio que aun estando lejos de casa me alaguen. -Muchas gracias, solo espero no terminar muerta por estos tacones. – Rebekah se ríe. – Preferiria quedarme en casa viendo algún programa divertido. – Maksim aparece en el marco riendo. -Lo dice pero seguramente terminaría haciendo el trabajo de su hermano como pasatiempo. – ruedo los ojos, eso no es totalmente cierto. – Espero se divierta esta noche, se lo digo cada vez que tiene un evento de estos pero de verdad deseo que este sea diferente y pueda divertirse aunque sea un poco. – eso suena más a una plegaria. -No se preocupen por mí, saben que no soy la clase de chica que pierde la cabeza en alguna fiesta. – Maksim suspira. –Recuerda que el alcohol y yo no somos buenos amigos. – suspiro, no es que un par de tragos me hagan perder la cabeza pero las consecuencias de los siguientes días. El alcohol en mi tiene un efecto bastante extraño, puedo beber y beber, me provoca diversión y me hace hablar en otro idioma pero al siguiente día mi forma de pasar la resaca es dormir dos o cuatro horas hacer como que nada paso pero al siguiente día... termino casi muerta del cansancio. Si, quizás soy la única persona que la reseca le llega hasta el tercer día. Rebekah me dice que dejara la tina lista en caso quiera venir a darme un baño y después dormir. Maksim le dice que regresaremos temprano y el hombre parece mas seguro de eso que yo misma. Nos dirigimos a la casa de Grayson para recogerlo he ir a la fiesta, no tengo problema en hacerlo pero el muy sinvergüenza ha pasado de mis llamadas debido a su mal comportamiento de esta mañana. A diferencia de mi que vivo en las afueras de Zurich , Gray vive en la calle Altstadt cerca de la universidad por lo tanto no entiendo realmente por qué tengo que ser yo quien pase a recogerlo. Bajo del auto y me acerco a la puerta de su casa, toco la puerta y escucho un grito de Gray. Ruedo los ojos, estoy segura de que aún no ha terminado de peinarse o arreglarse. Espero pacientemente que abran la puerta. La puerta se abre tras un grito desesperado... -¡Cállate imbécil que estoy abriendo ya! – grita un hombre con la voz ronca pero no fuerte. –Uau. Sexy. – masculla pero alcanzo a escucharlo. Un hombre alto, rubio y con mirada molesta abre la puerta con la peor de las actitudes. Me vuelve a ver de arriba abajo e inmediatamente cambia la mirada. -Buenas noches. – saludo ignorando lo que escuche. Se tarda unos segundos en contestar y cuando finalmente lo hace, termina estornudando frente a mí. -Vale. Espero que no estés enfermo y me contagies. – retrocedo. -¡Mierda! ¡Lo siento! No estoy enfermo es solo que los gatos de Grayson son un total fastidio. – se apresura a decir. Saca un pañuelo de su chaqueta y me lo entrega. Tomo el pañuelo y veo las iniciales V.A.  –Viktor Aperkt. – aclara antes de que pregunte algo. -Oh, eres el primo de Gray. – le sonrío agradecida. -Sí, el mismo, ¿te ha hablado de mí? – pregunta con total carisma. Aprovecho para analizarlo a cuerpo completo, es alto pero delgado, no es del tipo musculoso pero se nota que hace ejercicio; su cabello rubio es llamativo y la combinación con sus ojos verdes es agradable. -No mucho, solo ha dicho que me darías buen sexo. – el chico parece perder color e inmediatamente aclaro. – Le he dicho que no haría nada contigo, así que no te preocupes por las tonterías que Gray puede llegar a decir. – antes de que pueda decir algo, Gray sale a todo vapor. -¡Mamá ya nos vamos! – grita. -¿No te da pena tener veinticinco años y seguir viviendo con tu madre? – le pregunta Viktor con tono de desdén y burla. -Idiota somos ese pequeño por cierto de ciudadanos suizos que no ganamos lo suficiente para pagarnos un apartamento lujoso en el centro. – Gray se ofende y yo rio. Suiza es uno de los países con mejor crecimiento económico. – Eliette, él es Viktor y... -- el rubio lo interrumpe. -Eliette, es un bonito nombre, cuando quieras puedes venir a mi apartamento en el centro. – me guiña un ojo. – Por supuesto, vivo solo no como este amigo aquí que no deja a su madre. – Gray le mira mal. -Gray puede mudarse conmigo en el momento que quiera, tengo una casa a las orillas de Zúrich, es lo suficientemente grande para ambos. – Gray me mira agradecido y estoy seguro que se planteara lo que le he dicho. – Aunque no me molestaría que me invites a mudarme contigo, es una casa bastante bonita y espero que la próxima vez me invites a entrar y conocer a tu madre. – siempre que he venido no me deja entrar y no entiendo las razones. -Ya te dije que a mi madre no le gustan las visitas. Vámonos. – dice apresurado tirando de mí. – Por cierto, estas divina con ese vestido y estoy seguro que Astaroth estará lamentándose por dejar ir semejante mujer. – que va, no entiendo la insistencia en ese asunto. Los tres nos apresuramos a subir, Grayson se trata de ir atrás conmigo pero Viktor lo evita enpujandolo al asiento delantero. No digo nada. Presento a Maksim y Viktor se sorprende al saber que es mi cuidador, cuando trata de indagar sobre mi trabajo Gray lo evita a toda costa cambiando de tema. Lo agradezco, Viktor no me parece que sea un tipo en el que pueda confiar. La fiesta es en uno de los campos recreativos que tiene la universidad, Gray me dice que esta de casería y los comentarios que Viktor hace acerca de eso me parecen bastante innecesarios. No digo nada porque no quiero entrometerme, Gray no me había mencionado a Viktor así que no puedo decir a ciencia cierta qué tipo de relación tienen. -No me imagine que alguien como Grayson podría tener una amiga tan de clase como tú. – mueve una pierna haciendo que se roce con la mía que esta levemente descubierta por la abertura del vestido. -¿Y de qué tipo de clase soy? – inquiero restándole importancia. -Eres guapa, vistes bien, tienes este auto y un criado. – dice refiriéndose a Maksim. El último me mira desde el retrovisor y yo le sonrío con calma. ¿Un criado? No es la palabra adecuado, Maksim es un hombre joven aún en sus cuarenta como rayos es que se atreve a llamarlo de esa forma. -Lo dices porque soy la clase de mujer que también es inalcanzable para ti. – Grayson me vuelve a ver divertido. –Grayson no tiene nada de malo, te aseguro que acercarse a mí no es tan fácil como parece. – le sonrío, el tipo me mira con cara de póker. Grayson se carcajea. -¡De que te ríes idiota! – le gruñe. -Nada. Nada. – Viktor se acerca para darle un golpe en la cabeza pero yo pongo una mano sobre su pierna. -Ya llegamos. – le digo con una sonrisa. Detesto a los abusivos. Maksim aparca el coche y seguido sale para abrirme la puerta, Viktor se apresura empujándolo para poder ayudarme a bajar. La acepto pero le vuelvo a ver con la mejor de mis sonrisas, antes de que pueda decir algo Maksim se apresura a hablarme. -Señorita Diamantis, ¿quiere que la acompañe toda la noche? – pregunta acercándose más a mí. -Tranquilo viejo, yo estaré con la señorita toda la noche. – Maksim parece arder en furia. Lo comprendo pero no quiero que se meta en problemas. -Maksim puedes esperarme aquí no creo tardar mucho, esta fiesta no creo que sea de mi total agrado así que por favor espérame y ten tu móvil a la mano. – Maksim asiente y se retira para subirse al coche y estacionarlo. Grayson me mira apenado pero yo le sonrio, su rostro palidece por un instante. -Ahora nena, ¿entramos? – me sujeta del brazo. -Te dire una cosa o dos, puedo permitir que me subestimes a mi y veas de menos, pero te advierto una cosa no permitiré que veas de menos a Maksim y mucho menos a Grayson que es tu propio primo. No sabes quién soy, tampoco sé quién eres pero te aseguro que no quieres conocerme. – la expresión en su rostro es de total sorpresa mezclada con otras cosas. – Ahora bien, no pretendas que por ser primo de Gray puedes comportarte de una forma tan familiar conmigo, tú y yo no somos iguales. – definitivamente no le gusta lo que ha escuchado. -¡¿Quién mierda crees que eres?! – gruñe levantando la mano tratando de amenazarme. No me inmuto en lo absoluto. Es más resoplo totalmente agobiada por el hecho de tener que estar escuchando a un tipo tan bajo como este chico. -Un hombre que se atreve a levantar una mano en contra de una mujer debería de considerarse un animal que no razona. – escucho a mis espaldas la voz de un hombre que conozco poco. Giro la cabeza para poder verlo con claridad. —Señorita Diamantis. — saluda con un una expresión neutra. -Señor Románov. – regreso el saludo. El hombre considerado el Henry Cavill suizo me observa con detenimiento, pareciera que me repasa a cuerpo completo para saber si estoy bien. -¿Se encuentra bien? – pregunta finalmente. -Sí, totalmente. – Viktor me toma del brazo. -Ella viene conmigo, amigo. – gruñe. Ruedo los ojos volviéndole a ver. -Viktor vámonos... ven aquí... -- Gray tira de su brazo tratando de alejarlo del lugar. – Eliette tiene cosas que hacer con el señor Románov. – dale con lo mismo. -Eliette ven conmigo. – tira de mi nuevamente pero esta vez antes de que le diga algo, es Astaroth quien le toma del hombro aparentándolo. -No quiero. — digo con simpleza. -Escuchaste a la señorita. — Astaroth parece apretarle con la suficiente fuerza para hacerlo gruñir. -j***r. Viktor, que el señor Románov es el ex novio de Eliette no te metas en problemas. – suspiro. Astaroth me vuelve a ver confundido por lo que acaba de escuchar, pero más confundida estoy yo. No entiendo realmente como han llegado a esa conclusión. -Eliette pero tú has venido conmigo. – vale, comienzo a pensar que los hombres de verdad se  obsesionan conmigo. -La señorita Diamantis se quedara conmigo, señor Aperkt por favor si puede llevarse a su amigo seria de mucha ayuda. – Astaroth dice con voz de mandato, por un segundo siendo que me da un escalofrío al escucharlo tan cerca pero seguramente es solo el clima. -Si... si... Eliette lo siento mucho, te lo compensare te lo prometo. – Grayson empuja a Viktor quien continúa gruñéndole cosas extrañas. Les observo alejarse y entrar en el local, niego totalmente indignada por la capacidad que tengo para volver locos a los hombres. No estoy diciéndolo por ser bueno, sino por son un total fastidio porque cuando más sincera soy con ellos, mas sienten que estoy atacando su ego y más quieren tenerme cerca; creo que le podemos llamar m********o. Astaroth da unos pasos quedando frente a mí, vuelvo a tener el presentimiento que me observa más de lo que debería y me pregunto si este hombre también estará obsesionándose conmigo, aunque claro, no tendría ningún sentido cuando no nos conocemos. -¿Ex novio? – pregunta al fin de cuentas. Me mira a los ojos y soy consciente de que el hombre puede considerarse un adonis. Es bastante atractivo a decir verdad, pareciera que este hombre está tratando de meterse en mi vida y las personas que lo rodean están ayudándolo. Me rio ante el pensamiento porque no tiene nada de sentido. -¿De qué se ríe? – pregunta. Solamente le miro. – Eliette. Dime. – se acerca unos pasos más a mí haciéndome sentir su esencia. -No lo sé, pareciera que hay una conspiración en la que nuestros destinos se cruzan. – frunce el ceño sin entender. – No lo sé, en los últimos días no he escuchado nada que no sea Romanov Development Company o lo maravilloso que es Astaroth Románov. – mi tono de voz parece degustarle, pero es como ha sido. -Por la forma en como lo dice, no soy de su agrado. – da otro paso hacia mí y yo no retrocedo. -No lo conozco, señor Románov, no podría juzgarlo. – me cruzo de brazos, llevo un dedo a mi barbilla y le apunto. – Usted y yo no nos conocemos, aun así hay personas que le toman como mi ex novio. – Astaroth sonríe confundido. -¿Por qué piensan eso de nosotros? Solamente seré su jefe. – resoplo. Dale con lo mismo. -Como le he dicho esta mañana no pienso entrar a trabajar en RDC. – diciéndolo me recuerdo. –Tengo que retirarme, tengo que saludar a los benefactores y directores, sobre todo a mi asesor. -¿Por qué la prisa? – pregunta con molestia. -Mañana comienzo mi pasantía en HS Tech, tengo que estar temprano. No me gusta ser irresponsable. – dicho lo último me dispongo a retirarme. Astaroth me toma del brazo. -Trabajara en mi empresa. – espeta. Frunzo el ceño mirándole, este hombre no se cansa. -Se da cuenta que no puede obligarme a trabajar en su empresa, no quiero hacerlo y no lo hare. – mis palabras no le gustan para nada. –Me tengo que retirar. – sin decirle nada más me voy.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD