Capítulo 5

2337 Words
Con toda la calma del mundo entro en el edificio, me encuentro con Edwin y con la directora Root que emocionados por verme casi casi que lo gritan. Edwin me dice que me veo muy bien y aprovecho para sacarlo de quicio insinuándole cositas, el hombre parece tener tres infartos en menos de treinta minutos. La directora y Edwin me traen de un lado a otro presentándome a personas que parecen más interesados en obtener mi número telefónico que saber acerca de mis proyectos a futuro. Edwin me riñe varias veces por según el mis respuestas demasiado sinceras pero aun así me lleva hasta donde sin fin de personas. Vuelvo a cruzar miradas con Astaroth pero se mantiene distante, lo agradezco porque no quiero que los rumores de que somos algo se sigan expandiendo. Él es un hombre importante y yo soy una mujer importante en mi país, no quiero que mi madre se entere y planee una boda imaginaria. Astaroth es buen partido, atractivo pero como he dicho antes, su comportamiento es cuestionable. Despues de horas conociendo y hablando con las personas que Edwin me presenta, por fin soy liberada y puedo irme a casa. Me encuentro nuevamente con Grayson que afortunadamente está solo, parece que Viktor se ha avergonzado por lo sucedido y anda por ahí con otra chica que acaba de conocer. Gray me pide que bailemos y antes de poder negarme, siento en el oído las palabras de Maksim y las advertencias de mi madre así que termino moviéndome con él sobre la pista. La canción Dirty Vibe suena y yo me muevo con gracia siguiendo los pasos de Grayson. Viktor se acerca y cuando creo que será brusco se disculpa y me pide un baile, acepto un baile entre los tres y eso no supone problema alguno si intenta algo más no podré olvidarlo. Es un baile de facultad, los directores ya se han retirado y también los benefactores se han movido a un área más trasquila donde seguramente solo beberán y charlarán. Astaroth seguramente está ahí. Frunzo el ceño al darme cuenta que lo traje a mis pensamientos. No es momento para pensar en un hombre que no conozco. Viktor me ofrece un trago pero le pido una botella con agua, beber no será buena idea pero insiste así que termino aceptando un trago por la insistencia de Gray para que hagamos un brindis. Grayson se ríe sin parar, yo también lo hago y el muy abusivo me dice que se alegra saber que si puedo divertirme. Me dice que me veo fenomenal y yo también le hago sus respectivos halagos. Gray finalmente se cansa y nos movemos hasta las mesas donde Viktor esta con nuestras bebidas. Como supuse estos tacones están demasiado incomodos tras varias horas. -Tu bebida, preciosa. – me dice con una sonrisa. -Gracias. – sonrío agradecida. La verdad no se me antoja para nada así que solo doy un sorbo, lo saboreo y rápidamente escupo lo que puedo, sin embargo puedo sentir como un poco del líquido recorre mi garganta. Es diferente. -¿Le pusiste algo a mi bebida? – pregunto con el enojo emergiendo de mi interior. Soy una mujer que no pierde la calma, sólo en casos extremos y este es uno. Viktor abre los ojos sorprendido y comienza a negar. Maldición. Este cabron quería hacérmela aún cuando le he dejado pasar lo primero. -Eres totalmente asqueroso, soy intolerante a algunos tipos de medicamentos y te aseguro que las drogas son algunas de esas. – Grayson que no ha escuchado nada se acerca con una sonrisa. -¿Qué sucede? -Tu primo que se ha hecho el gracioso poniéndole algo a mi bebida, ¿Qué ha sido? – Viktor niega. -No... no sé de qué hablas... no he puesto nada. – entrecierro los ojos. Se pasa una mano por su cabellera rubia y niega. -Dimelo o tendremos problemas, no sabes quién y Gray puede decirte lo mucho que necesito para perder la calma. – Grayson le advierte que no juegue conmigo. -Solo es un poco de EVA para animar el ambiente. – le resta importancia. j***r. ¿Animar el ambiente? Este tipo debe estar bromeando. -¿EVA? ¿Éxtasis? Eso es una droga estimulante, maldito pervertido. – sin decirle más salgo de ahí, Grayson me llama pero le digo que Maksim me está esperando. Camino hasta la salida en lo que saco el móvil para llamar a Maksim, tengo que salir de aquí antes de que los efectos se presenten. No sé mucho de esa droga pero si sé que actúa rápido como  estimulante pero sus efectos son cortos. Maldicion. Comienzo a sentir el cuerpo caliente, necesito ir al baño primero. Le escribo a Maksim que entre por mí al baño de damas y me encamino lo más rápido que puedo hasta ahí. Me da un mareo y comienzo a sudar frio. -Tranquilízate Eliette, tu puedes controlar esto. – la sensación en mi interior es demasiado fuerte. Camino a toda velocidad al punto de que termino chocando con alguien. La tierra tiembla. -Lo siento. – digo solamente y me alejo a toda velocidad. Encuentro los baños y sin pensarlo entro a uno, me planto frente al espejo y me observo. Mi cara esta toda roja. Decido echarme un poco de agua pero lo caliente no baja. Agarro mi móvil nuevamente y comienzo a buscar en el navegador los efectos de esta droga; mi sorpresa es grande cuando en dosis bajas solo aparece que aumentan el deseo s****l. Maldigo para mis adentros. Mi cuerpo comienza a temblar y de una forma bastante tonta comienzo a desear cosas que normalmente no deseo. Mi sistema rechaza algunos medicamentos químicos, supongo que hará lo mismo con el extasis que es sintético. -¿Señorita Diamantis? ¿Se encuentra bien? – preguntan tocando la puerta. Reconozco la voz, es un hombre y es el que menos quería encontrarme. -Si... si... estoy bien... no entre... -- advierto. Eliette... Respira profundo. Tranquilizate. Puedes dominarlo. Mi cuerpo se estremece y de la nada suelto un jadeo. Maldición. -¿Segura que se encuentra bien? – pregunta aun tras la puerta. Astaroth entra sin la menor de las preocupaciones, le miro, me mira y como por obra de lo malo solo puedo sonreírle. Me muerdo el labio al ver lo guapo que esta y me riño a mí misma porque no es algo que debería de estar pensando. -¿Le sucede algo? – pregunta otra vez acercándose. -¡No! No se acerque a mí, no es buena idea. – le advierto. Se detiene, es lo mejor a este paso podría saltar sobre él. Me rio pensando en un doble sentido. Mi cuerpo comienza a calentarse y no de la mejor manera, le miro, analizo su cabello, sus ojos, su nariz, su boca, su cuello. Me está observando, analizando y me gusta. El traje que lleva puesto le da un aspecto bastante dominante y masculino, es un hombre en su totalidad, analizo desde su pecho cubierto por su chaqueta hasta su pantalón, donde su entrepierna se oculta de la peor manera. Me pregunto qué tan grande... ¡No, Eliette! -Estoy loca. – gruño. Vuelvo a mojarme la cara. -¿Necesita ayuda? Está muy roja y... - le interrumpo. Estoy loca. -¿Quiere ayudarme? – pregunto. Le miro y el asiente. – ¿La puerta tiene seguro? – pregunto. Astaroth revisa y le pone seguro. -Tiene seguro, ¿ahora? ¿Desea que llame a alguien? – me mira, sus penetrantes ojos azules me atraen... me gustan. Sin pensarlo más, me voy acercando a él. Me mira, espera mi movimiento pero estoy segura que no sabe lo que hare. -¿Qué hace? – pregunta. -Me lo reprochas mañana. – digo. Sin pensarlo más, me acerco lo suficiente para tirar de su chaqueta y caerme hasta sus labios. La sensación que se apodera de mi me molesta pero puedo compensarlo devorándolo, él acepta el beso de inmediato pasando un brazo por mi cintura atrayéndome a su cuerpo. Mi cuerpo tiembla, todo en mi tiembla y los pensamientos se me nublan. Se mueve conmigo levantándome para ponerme sobre el lavado, cruzo los brazos en su cuello y acaricio su cabello. Su lengua me explora, me acaricia por dentro y me complace, mi cuerpo lo reclama y aunque trate de detenerme no puedo. Su cuerpo me envuelve, un metro noventa y algo bien invertidos en él. -Necesito más. – me separo y pego nuestras frentes. – Astaroth, necesito mas. – repito suplicante. -¿Vamos a mi apartamento? – pregunta pero yo niego. No puedo esperar tanto, mi cuerpo esta... no puedo y para ese punto el efecto de la droga habrá pasado. -No, no puedo esperar tanto, lo necesito ahora y prometo que te lo compensare. – mi voz es suplicante. No me reconozco. Astaroth me mira como esperando la veracidad de mis palabras, tratando de decidirse pero termino besándolo. El hecho lo motiva, mis labios no se separan de los suyos, me excita como su lengua acaricia la mía. Se mueve y se desabrocha el pantalón. -¿Estas segura? – pregunta otra vez. -Si... -- me llevo la mano a la cabeza. – Maldición. Mi cabeza. – Astaroth se mueve y me toca la cara. -¿Estas ebria? – pregunta con desconcierto. -No... bueno si... Viktor... EVA en mi bebida... -- me quejo, mi cuerpo continua temblando y el deseo vuelve. -¿EVA? – pregunta. -Es una droga. – respondo. Le miro y su rostro cambia a uno de total furia. -Mierda. Eliette, estaba a punto de follarte en un puto baño y dices que estás bajo los efectos de una droga, ¿estás bromeando?. – niego cómo puedo. —j***r. Lo siento mucho. — veo como se abrocha el pantalón y seguido se acerca a mí para bajarme del lavado. – ¿Qué tanto has consumido? – me aparta el cabello y me sopla el cuello. -Solo un sorbo, me di cuenta al saborearlo así que lo escupí pero bebí un poco. – trato de recuperar el aire. – Mi cuerpo se siente... raro... y quiero... que me lo hagas. – le digo suplicante. – Por favor, me duele mucho, mi cuerpo parece pedirlo y no puedo soportarlo. – Astaroth me observa, me analiza. -No puedo Eliette estaría aprovechándome de ti, trataremos de tranquilizarte si dices que ha sido poco los efectos pasaran rápido. – asiento agradecida. Le miro a los ojos, su expresión es neutra pero parece preocupado, ha, aún drogada se me es difícil leerlo. De una cosa si estoy segura, sus besos son excelentes. -Bésame. – pido otra vez. Astaroth me ignora y continua dándome aire en el cuello. No pienso que se esté aprovechando, ha sido mi culpa. -Astaroth cuando estas besándome mi cuerpo parece tranquilizarse, me excitas y eso provoca un placer que me calma y relaja. – mis palabras honestas le resultan un tanto fuertes. – No estaría pidiéndolo sino lo necesitara. – me mira por unos segundos como si se debatiera entre hacerlo o no. -Solo un beso, estoy seguro que pronto pasara y no quiero que me reproches nada. – asiento, estoy drogada pero no imbécil. Astaroth se acerca a mi boca y esta vez me besa más despacio, me permite acariciar sus labios y el introduce su lengua. Me abrazo nuevamente en su cuello atrayéndolo a mí. Mi cuerpo comienza a reaccionar ante él haciéndome llevar la mano hasta su camisa, acariciar su pecho y bajar hasta su entrepierna. Astaroth se queja. -Eliette. – advierte. No dejo que diga nada y le acaricio por sobre la tela, esta erecto y eso me complace. Mi cuerpo comienza a relajarse sintiendo su lengua en mi boca. Besa muy bien, su boca es toda una experta y la mía está dispuesta a que la eduquen. Mi mano acaricia su entrepierna, su creciente erección me provoca el placer que necesito. Pasamos unos minutos en esa posición, no me toca solamente me besa y me deja a mi toquetearlo, es un hombre decente al fin de cuentas. Mi móvil comienza sonar. Astaroth se separa de mí, nuestras respiraciones agitadas se escuchan por todo el lugar. Eliette estás más que loca. -¿Se siente mejor? – pregunta. Su voz es más suave pero aún así fuerte, ronca pero sexy. Cierro los ojos y trato de respirar con calma, los efectos aún continúan pero no me siento totalmente deseosa o eso creo. Mi móvil continúa timbrando y Astaroth lo recoge para dármelo. Es Maksim. Le contesto y me dice que está afuera del baño esperándome. -Han venido por mí. – le digo. -¿Estará bien? ¿Quiere que la acompañe? – me extiende los brazos para bajarme del lavado con cuidado. -Estaré bien, los efectos están pasando y solo tengo sed, más dolor de cabeza lo mejor será que regrese a casa. – le digo con sinceridad. ¡Eliette en que problema te has metido! Por primera vez en mi vida me siento avergonzada, estoy segura que buen numerito le he dado pero no ha sido mi culpa por lo menos no del todo. Astaroth me peina el cabello con los dedos y me acomoda el vestido. -Me alegra haberla encontrado a tiempo. – sonríe, su blanca sonrisa logra descomponerme. Vale. Los efectos aún continúan. -Gracias por haberme ayudado, lo compensare de la forma en que usted quiera. – me encamino hasta la puerta. Astaroth no dice nada, me despido de él con una sonrisa y trato de mantenerme lo más cuerda posible antes de salir. Ha sido una experiencia bastante buena. Maksim me está esperando y al ver mi cara sabe que algo anda mal, le explico lo que ha sucedido y me dice que Viktor es hombre muerto. Le pido que nos vayamos a casa y este enseguida me saca de ahí, las drogas en mi cuerpo son como una arma mortal pueden llegar a tener hasta el doble de efecto.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD