Decidida a demostrar que ya nada era como antes se llenó de valor, quería dar una gran lección, no solo a Julián sino a todo aquel que estuviera en contra de ella. Salió de la piscina, tomó su teléfono e hizo una llamada inesperada. — Hola, ¿Detective Rubén Bernardo? —Preguntó Alessia, mientras secaba su rostro y calmaba su ansiedad. — Si, buen día, Alessia, ¿Cómo estás? ¿En qué te puedo ayudar? —Respondió el detective Bernardo, mientras estaba sentado en su escritorio, él también tenía algunas noticias nuevas para Alessia. — Buen día. Bien, yo estoy bien, gracias por preguntar, ¿me preguntaba si estarías ocupado? —Preguntó Alessia, mientras miraba el cielo despejado, y veía su paz regresar poco a poco, tomaba su cabello y lo pasaba por detrás de su oreja, mientras se sentaba bajo el

