Al día siguiente, Alessia ya había reaccionado y todos parecían un poco más calmados y controlados, ya los recuerdos del día anterior no era más que eso, solo recuerdos. El médico le había dado de alta, y todos iban camino a casa luego de aquel día difícil. Natalie había ido a buscar el auto de Alessia, el cual había quedado olvidado en el estacionamiento de la sala del velatorio el día anterior. En la camioneta de la familia Rizzo, mamá e hija iban abrazadas en el asiento de atrás en completo silencio, pero disfrutando el estar una junto a la otra, ambas se necesitaban ahora más que nunca y eso era más que obvio para las dos. Emmanuel desde el asiento del piloto, las observaba por el retrovisor y solamente sonreía nostálgico al ver a ambas mujeres con mejor ánimo que el día anterior.

