Andrew logró escabullirse, corrió hasta su auto y cuando la policía llegó al sitio ya él iba alejándose un par de cuadras, incluso se dio el lujo de mirar un par de patrullas policiales que pasaron a toda velocidad a un lado suyo. No podía llegar al hotel así, entonces decidió que era mejor idea ir antes a casa de un amigo, de inmediato tomó su teléfono de la guantera del auto, y llamó a Ruby. Su pierna no dejaba de sangrar y no quería alarmar a nadie que le viera, ahora necesitaba una total discreción. — Oye, está todo listo, pero no puedo ir hasta al hostal, un maldito vigilante me disparó y estoy sangrando. —Comentó Andrew a Ruby, la cual estaba entre dormida acostada en la cama, aquella faena la había dejado cansadísima, pero esa noticia la había despertado de nuevo, no comprendía b

