—Buen día cariño, ¿Cómo te sientes hoy? —preguntó Doña Leticia, aún preocupada por Alessia, no obstante, se acercó con gran alegría, ocultando el más mínimo indicio de preocupación y le dio un cálido abrazo, quería que su hija se sintiera bien ante cualquier decisión que tomara. Era ella quien debía cuestionarle a su hija sus planes, le preocupaba la reacción de Alessia ante los sucesos que últimamente le acontecían uno tras otro. — Madre, qué sorpresa. Oye, me desperté y no logré verte en casa. ¿Dónde estabas? Y con respecto a mí, yo estoy bien, no te preocupes por mí. —Alessia respondió con una genuina sonrisa en su rostro, mientras servía un par de tazas de café. — Ven acompáñame, quiero que conversemos. —Para Alessia el jardín junto a la piscina era el sitio ideal para conversar, al

